Las provincias de Limpopo y Mpumalanga, en el noreste de Sudáfrica, enfrentan una situación crítica tras las inundaciones torrenciales registradas la semana pasada. Ante la magnitud del evento, que ha dejado un saldo de 37 víctimas fatales y daños en infraestructura estimados en 4.000 millones de rands (aprox. 200 millones de euros), el gobierno sudafricano ha declarado el estado de desastre nacional.
Las regiones golpeadas son núcleos fundamentales para la producción de exportación, especialmente en rubros como: Cïtricos, paltas y carozos. En el caso de los cítricos, la inundación de los huertos ocurre en un momento clave, previo al inicio de la temporada de cosecha, lo que podría generar retrasos logísticos y productivos significativos.
En paltas, Limpopo y Mpumalanga concentran gran parte de la producción nacional de esta fruta, y son las zonas más afectadas. También se reportan daños en plantaciones de carozos, mangos, papayas, litchis y nueces de macadamia.
En localidades como Tzaneen, las precipitaciones superaron niveles históricos de «una vez cada 100 años», acumulando casi 400 mm de lluvia en una sola semana. Esta zona alberga a importantes actores de la industria, como la empresa ZZ2, uno de los mayores productores de paltas de la región.
El presidente Cyril Ramaphosa, tras visitar las zonas afectadas, subrayó el rol que el cambio climático está jugando en la intensificación de estos patrones climáticos extremos. La declaración de desastre nacional permitirá movilizar recursos de emergencia para la recuperación de la infraestructura dañada.