Lo que comenzó como un pronóstico de temperaturas inusuales se ha convertido en una catástrofe económica para el sector agrícola de Florida Central. Una histórica ola de frío ártico ha dejado a su paso campos congelados y pérdidas que ya se calculan en millones de dólares, poniendo en jaque a productores locales de frutas y hortalizas.
En ciudades como Orlando y Tallahassee, los termómetros registraron mínimas históricas que, en algunos casos, superaron el frío registrado en zonas de Alaska. El fenómeno, descrito por los expertos como «inusual para el Estado del Sol», trajo consigo heladas extremas que los sistemas de riego y protección térmica no pudieron contener.
Los productores de fresas y blueberries (arándanos) han sido los más afectados. Según reportes de agricultores en el área de Plant City y condados aledaños:
Daños estructurales: La acumulación de hielo fue tan pesada que provocó la ruptura de hasta el 75% de las plantas en algunas plantaciones.
Pérdidas económicas: En casos específicos, como el de un ranchero local citado por Univision, se reportan pérdidas de hasta 7.5 millones de dólares tras perder una producción estimada de 1.5 millones de libras de fruta.
Jornaleros afectados: La ralentización en la maduración del fruto ha dejado a cientos de trabajadores agrícolas, muchos de ellos inmigrantes, sin días laborables, golpeando la economía de las familias que dependen de la cosecha diaria.
A pesar de trabajar día y noche activando sistemas de riego para crear una capa protectora de hielo (escarcha controlada), la velocidad del viento y la duración de las temperaturas bajo los 20°F (aprox. -6°C) vencieron los esfuerzos de prevención.
«Nunca habíamos sentido un frío así en el centro de la Florida», comentaron productores locales a las cámaras de Univision. Ahora, los agricultores hacen un llamado urgente a los gobiernos locales y federales para que se implementen programas de ayuda por desastre que les permitan recuperar parte de su inversión y salvar la próxima temporada.
Aunque se espera que las temperaturas comiencen a normalizarse en las próximas dos semanas, el daño ya está hecho. El mercado local podría enfrentar una escasez de frutas frescas y un aumento en los precios para el consumidor final, mientras el sector agrícola intenta levantarse de uno de los golpes climáticos más duros de la última década.