En la campaña 2025–2026, el arándano peruano vuelve a mostrar una señal estructural: el negocio se está consolidando no solo por superficie, sino por la aceleración del recambio varietal. La Asociación de Productores y Exportadores de Arándanos del Perú (Proarándanos) informó que el país registra 26.786 hectáreas cultivadas y que el cultivo se distribuye en nueve regiones, con La Libertad como principal polo productivo con 11.480 hectáreas, equivalente al 42,86% del total nacional. Detrás aparecen Lambayeque (7.112 hectáreas) e Ica (3.643 hectáreas), seguidas por Lima, Áncash, Piura, Moquegua, Arequipa y Cajamarca.
16 variedades explican el 92% del área cultivada, confirmando una matriz cada vez más concentrada en materiales “comerciales” y con atributos poscosecha más alineados a los mercados. En el detalle entregado por Proarándanos, Ventura lidera con 5.463 hectáreas (20,40% del total), seguida por Sekoya Pop con 4.692 hectáreas (17,52%) y Biloxi con 3.915 hectáreas (14,62%). Completan el grupo de mayor presencia Mágica (2.255 hectáreas), Rocío (1.259), Rosita (1.064), Eureka (1.009), Emerald (939), Atlasblue (736), Raymi (715), Madeira (649), Sekoya Beauty (502), Abril Blue (497), Biancablue (382), Imperial (332) y Arana (264).
Este cambio no es solo “un ranking” sino que refleja cómo se está reordenando la oferta peruana en función de exigencias crecientes de calidad, condición y vida útil en destino. Medios especializados del rubro han destacado que Ventura y Sekoya Pop han desplazado progresivamente a Biloxi como variedad dominante, en parte porque los compradores priorizan firmeza, mejor comportamiento en frío, menor susceptibilidad a daños y una experiencia de consumo más consistente.
En esa línea, la propia industria internacional ha subrayado que la evolución varietal peruana busca responder a mercados que castigan fruta blanda o con menor vida de góndola, y premian lotes con mejor poscosecha y consistencia