El comercio de frutas y verduras en la región del Golfo atraviesa un periodo de alta incertidumbre. Según informa Fruitnet, la logística se está viendo «gravemente impactada» por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que ha llevado a que numerosos buques queden varados en el mar mientras las empresas buscan rutas alternativas para evitar las zonas de mayor riesgo.
Mustafa Altaf, de la comercializadora Altaf Hussain Trading Co. con sede en Dubái, señaló al mencionado medio que los barcos están atracando actualmente en Khor Fakkan, un puerto de los Emiratos Árabes Unidos situado al sur del Estrecho de Ormuz, debido a que Irán ha bloqueado de manera efectiva la entrada principal al Golfo. Esta situación está afectando directamente a cargamentos críticos, como las mandarinas y patatas provenientes de Pakistán.
La crisis no solo afecta a los proveedores regionales. Exportadores europeos también enfrentan dificultades extremas para hacer llegar sus productos a los mercados del Golfo. Los datos indican que, casi 5.000 toneladas de manzanas francesas se encuentran actualmente retenidas en barcos en el Estrecho de Ormuz. Christophe Belloc, de la firma Blue Whale, calificó la competencia en este escenario como «feroz» para aquellos que intentan asegurar un espacio en las cadenas de suministro restantes.
Otros productos que muestran cifras inusualmente bajas son los kiwis griegos. En lo que va de la temporada, solo se han exportado 160 toneladas a los Emiratos Árabes Unidos y unos 40 contenedores a Arabia Saudita, volúmenes considerablemente reducidos en comparación con años anteriores.
La inestabilidad ha fragmentado el mercado. Por un lado, algunos comerciantes están liquidando existencias a precios bajos por temor a la pérdida del producto, mientras que otros mantienen precios insosteniblemente altos. Según reporta Fruitnet, la combinación de recargos por guerra y rutas de envío indefinidas está dificultando que el mercado absorba los crecientes costos.
Los analistas advierten que, considerando los tiempos de tránsito actuales y los horarios de carga interrumpidos, la brecha de suministro probablemente se ampliará antes de estabilizarse. Por ahora, el sector se mantiene en un estado de «esperar y ver», monitoreando de cerca cuándo podría normalizarse la situación en una de las rutas comerciales más vitales del mundo.