La postcosecha está dejando de ser un eslabón técnico para convertirse en una herramienta estratégica del negocio frutícola. Esa es una de las principales señales que deja la visión de Fernando Balart, Regional Marketing Manager de AgroFresh, quien plantea que en la fruticultura latinoamericana el verdadero desafío ya no pasa por la falta de tecnología, sino por la capacidad de integrarla de manera efectiva a la estrategia comercial de productores y exportadores.
En un escenario marcado por mercados más exigentes, ventanas comerciales más cortas, presión logística y consumidores menos tolerantes a la inconsistencia, Balart sostiene que la pregunta de fondo cambió. “La pregunta ya no es solo cómo conservar fruta, sino cómo usar la tecnología para ganar flexibilidad comercial”, afirma. A su juicio, las empresas que mejor están enfrentando este nuevo entorno son aquellas que utilizan la postcosecha como una herramienta para entender el estado real de su fruta, definir cuándo vender, a qué destino enviar y anticipar con mayor precisión su vida útil.
Desde esa perspectiva, la tecnología deja de ser una promesa técnica y pasa a jugar un rol directo en la gestión del riesgo comercial. “La tecnología deja de ser una promesa técnica y se transforma en una herramienta estratégica para manejar riesgo comercial y maximizar valor en destino”, señala Balart, reforzando una mirada que hoy gana terreno en una industria donde la calidad ya no solo abre mercados, sino que también define reputación y continuidad del negocio.

Uno de los puntos que el ejecutivo expone es que todavía hay empresas que siguen abordando la postcosecha como un costo, en lugar de verla como una inversión destinada a proteger el valor comercial de la fruta. En ese contexto, remarca el rol de tecnologías como SmartFresh, que desde la mirada de AgroFresh deben entenderse no solo como una solución de conservación, sino como una herramienta para sostener condición, firmeza, crocancia y experiencia de consumo a lo largo de la cadena. “La postcosecha es el seguro que necesitas para garantizar que tu fruta tendrá un tratamiento eficaz, eficiente, garantizado y comprobado”, sostiene. Y agrega que cuando ese enfoque cambia, la pregunta correcta pasa a ser otra: “¿Cuánto valor comercial estoy protegiendo adoptando la tecnología de SmartFresh?”.
Balart asegura que las empresas que han incorporado esa lógica han logrado mejores resultados en consistencia y reputación comercial en destino, dos atributos que hoy pesan con fuerza en la sostenibilidad del negocio exportador. En su análisis, ya no basta con llegar a mercado; también es indispensable llegar bien, responder de manera estable y construir confianza con importadores, retail y consumidores.
En el caso de la manzana, cultivo que fue eje de AgroFresh Xperience Lages 2026, el ejecutivo observa oportunidades claras de mejora en tres frentes: calidad y consistencia, manejo de ventanas comerciales e integración entre campo, cosecha y postcosecha. Para Balart, el diferencial competitivo en este negocio está hoy en la calidad, especialmente en una categoría de consumo estable pero enfrentada a actores con gran escala y alto nivel tecnológico. “Cada vez es más evidente que la calidad final se define mucho antes del packing”, advierte.
Sobre Chile, Balart reconoce que sigue siendo uno de los referentes mundiales en producción y exportación de manzanas, con amplia experiencia comercial y logística. Sin embargo, también plantea que, como toda industria madura, enfrenta el reto de seguir diferenciándose en calidad, consistencia y posicionamiento en mercados premium, especialmente frente al avance de competidores emergentes del hemisferio sur. En ese mapa, Brasil aparece como un actor que, más allá de su enorme mercado interno, mantiene una estrategia permanente de expansión internacional.
Tras el encuentro de Lages, AgroFresh concluyó además que la variabilidad climática seguirá condicionando el negocio y obligará a fortalecer investigación, adaptación y adopción de herramientas que mitiguen riesgos productivos. En ese plano, Balart menciona a Harvista como una tecnología relevante para enfrentar escenarios más variables e impredecibles. Al mismo tiempo, subraya que la postcosecha está cada vez más conectada con la toma de decisiones comerciales y que la industria necesita soluciones capaces de entregar “data real y robusta” para operar con mayor confianza en mercados dinámicos.
Consultado sobre el momento que vive Latinoamérica en términos de datos, trazabilidad y precisión, Balart reconoce que durante muchos años predominó una postcosecha reactiva, donde muchas decisiones se tomaban después de que aparecían los problemas de calidad o condición en destino. Sin embargo, observa un cambio paulatino hacia un modelo más proactivo y predictivo. “Hoy vemos un cambio hacia una gestión proactiva, predictiva y basada en datos”, afirma. Aun así, advierte que todavía hay un espacio amplio para avanzar en integración de información, control de cosecha y disciplina comercial.
De cara a la actual temporada, su mensaje para productores y exportadores es claro: la competitividad no se construye apostando por una sola variable. Según explica, el desafío está en combinar tecnología adecuada, servicio técnico experto, disciplina operacional y una lectura más fina de cada mercado. “No se trata de decidir una u otra inversión, sino que combinar tecnología adecuada con asesoramiento técnico experto, disciplina y proactividad operacional y conocer las particularidades de cada mercado”, dice.
En definitiva, la visión de Balart apunta a una transformación más profunda del negocio frutícola latinoamericano. Ya no se trata solo de producir más, sino de producir mejor, con mayor consistencia y con una gestión de condición que acompañe la estrategia comercial desde el huerto hasta el destino final. En un contexto de mayores exigencias, presión por costos y mercados menos tolerantes a fallas de calidad, el ejecutivo resume el cambio con una idea central: las empresas que hoy inviertan en calidad, tecnología y gestión de condición serán las que logren sostener competitividad y posicionamiento en el largo plazo.
Redacción News Frutas de Chile