La presencia del Comité de Arándanos de Frutas de Chile en Fruit Attraction São Paulo 2026, una destacada feria internacional que se realiza hasta el 26 de marzo en Brasil, no responde solo a una agenda de visibilidad internacional. Para la industria chilena, participar en este encuentro refleja un cambio de mirada respecto de los mercados y, especialmente, una señal concreta de que América Latina comienza a ocupar un lugar más relevante en la estrategia exportadora del sector.
Así lo plantea Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos, quien sostiene que la participación en esta plataforma se da en medio de una profunda recomposición del negocio, marcada por la diversificación comercial, la renovación varietal y la búsqueda de nuevos consumidores.
Armstrong recuerda que, desde sus inicios, la industria chilena del arándano se construyó con un foco muy claro en Estados Unidos. La lógica era natural, ya que, Chile producía en contraestación para abastecer al principal mercado consumidor del mundo. Durante años, esa situación permitió concentrar derivó en que se concentrara gran parte de la oferta en Norteamérica.
Sin embargo, a medida que el volumen exportado creció, también surgió la necesidad de abrir nuevos destinos. Bajo esa premisa, el Comité de Arándanos comenzó hace más de 16 años un trabajo sistemático de diversificación de mercados que incluyó campañas promocionales en Europa, Norte América y Asia, luego de lograr acuerdos en protocolos fitosanitarios en especial en China y Corea.
Si en temporadas anteriores Estados Unidos concentraba buena parte de los envíos, el escenario actual es distinto. Europa ha ganado peso de manera sostenida, lo cual queda reflejado en la temporada recién pasada, donde el Viejo Continente alcanzó el 50% de participación en los embarques chilenos, luego de crecer más de 20% respecto del ciclo anterior. Estados Unidos por su parte tuvo una baja de 13% en los envíos llegando al 37% de participación y Asia 9%.
En el nuevo escenario competitivo han surgido actores como Perú, México, Marruecos e incluso el sur de China han incrementado su presencia internacional y han modificado la dinámica de abastecimiento, obligando a la industria chilena a ajustar su oferta y a buscar una posición más clara dentro de su propia ventana comercial.
En este contexto, América Latina comienza a adquirir un protagonismo distinto. Tradicionalmente considerada un mercado secundario para el arándano chileno, la región hoy aparece como una plataforma con mayor potencial de crecimiento, especialmente por la cercanía, la posibilidad de influir en los hábitos de compra y una demanda que todavía tiene espacio para expandirse, “América Latina dejó de ser un mercado secundario y hoy es una oportunidad real para el arándano chileno”, agrega.
En esa misma línea, Argentina también aparece como un mercado interesante, con una demanda que ha ido creciendo y una producción local más bien complementaria a la chilena. Incluso el propio mercado interno chileno comienza a ser visto con mayor atención, no solo como un canal de colocación, sino también como una oportunidad para fortalecer el consumo doméstico de una fruta que el país produce a gran escala, pero que aún puede crecer mucho más en conocimiento y frecuencia de compra.
Finaliza señalando que la industria chilena sigue teniendo oportunidades, pero su crecimiento futuro dependerá de su capacidad de adaptación. La diversificación de mercados, la renovación de variedades, el desarrollo del congelado, el avance de los orgánicos y una mayor presencia promocional en América Latina forman parte de una misma estrategia.