Con una mirada puesta en la expansión regional del material vegetal chileno y en las oportunidades que ofrece una fruticultura en permanente transformación, la Asociación de Viveros de Chile participó en Fruit Attraction São Paulo, una de las vitrinas más relevantes para el negocio hortofrutícola en América Latina.
En ese escenario, el gremio llegó para mostrar la capacidad de la industria viverística nacional, fortalecer redes con empresas e instituciones y seguir abriendo espacio para especies y variedades con potencial en Brasil. En conversación en esta misma feria paulista con el News de Frutas de Chile, Margarita Torres, gerente general de la Asociación de Viveros de Chile, hizo un balance de la experiencia, detalló los avances en exportación de plantas al mercado brasileño y explicó por qué este destino aparece hoy como una plataforma estratégica para el desarrollo del sector.

Margarita, ¿cómo fue la experiencia de participar en Fruit Attraction São Paulo?
La experiencia fue súper buena. Ha sido una feria muy interesante, con muchas oportunidades para el mundo viverístico. Nos ha permitido presentarnos ante distintas instituciones, empresas y exportadoras, y eso para nosotros es muy valioso, porque justamente uno de los objetivos de participar en este tipo de instancias es generar vínculos, mostrar lo que hace Chile en materia de viveros y abrir nuevas posibilidades de negocio para nuestros asociados.
¿Qué tipo de oportunidades concretas han podido identificar en esta feria?
Lo que hemos visto es que esta feria abre un abanico muy amplio de posibilidades para los viveros chilenos. Hoy ya estamos exportando plantas a Brasil, principalmente fresas o frutillas, vides y arándanos, pero también queremos abrirnos a otras especies. En ese sentido, la feria ha sido una muy buena plataforma para detectar interés, generar contactos y avanzar en conversaciones que nos permitan ampliar esa oferta en el corto y mediano plazo.
¿Qué importancia tiene hoy Brasil dentro de la estrategia de la Asociación de Viveros de Chile?
Brasil es un mercado muy importante, no solo a nivel regional, sino también a nivel mundial. Para nosotros, además, tiene una ventaja muy relevante, y es la cercanía. Estamos dentro de la misma región, lo que facilita muchísimo la logística y nos permite llegar con nuestras plantas por distintas vías, ya sea terrestre o aérea. Eso hace que sea un mercado muy atractivo, muy amplio y con muchas posibilidades para el sector viverístico chileno.
Cuando hablas de ampliar la oferta, ¿qué se necesita para avanzar hacia nuevas especies o nuevos negocios?
Para avanzar se requiere trabajar en las aperturas de mercado correspondientes. Ese es un tema fundamental. Nosotros lo hacemos a través de las ONPF y del Servicio Agrícola y Ganadero, donde siempre estamos realizando solicitudes para negociación y apertura de mercados. Es un trabajo técnico y de largo plazo, pero es la forma de ir construyendo oportunidades más amplias y más sólidas para el material vegetal chileno.
¿Con qué viveros estuvieron presentes en esta edición de la feria?
En esta oportunidad vinimos acompañados por algunos viveros que están activamente buscando oportunidades en Brasil. Nos acompañó Grupo Hijuelas, que además está presentando su nueva asociación con un vivero brasileño, Grupo Vitacea. También estuvo Vivero Cuatro Vientos, especialistas en avellano europeo, pero que igualmente están observando otras especies y nuevas áreas de trabajo. Se sumó Agromillora, que tiene además su filial Agromillora Brasil, y también Vivero San José, especializado en cítricos y paltos. Todos vinieron con el objetivo de explorar negocios, ampliar redes y detectar espacios concretos para crecer.
Desde el punto de vista hortofrutícola, ¿qué necesidades detectaron en las conversaciones que sostuvieron en São Paulo?
Lo que hemos detectado es que existen nuevas zonas en Brasil que están mirando la posibilidad de ampliar su superficie agrícola, y eso evidentemente abre oportunidades para Chile. Específicamente, en el sur vimos interés por especies y variedades nuevas de manzano y vides. Y en algunas zonas del norte también hay interés, sobre todo por vides de mesa y nuevas variedades de uva de mesa. Eso nos muestra que el mercado no solo es grande, sino también muy diverso, y esa diversidad es una oportunidad para la oferta viverística chilena.
¿Qué tan relevante es esa diversidad territorial y climática de Brasil para los viveros chilenos?
Respuesta: Es muy relevante. Brasil tiene distintas zonas climáticas y eso permite que pueda adaptarse a una oferta muy amplia de especies frutales. Ahí está una de las grandes ventajas de este mercado. Nosotros podemos pensar en distintas alternativas dentro de los frutales, desde pomáceas hasta cerezos, vides, frutos secos y berries. Entonces, cuando uno mira a Brasil desde el punto de vista viverístico, ve un mercado con una escala enorme, pero también con muchas posibilidades de especialización y segmentación según zona y especie.
¿Qué le dice eso al sector viverístico chileno?
Le dice que tenemos que mirar a Brasil con mucha atención. Es un mercado interesante, amplio y cercano, con condiciones que pueden ser muy favorables para distintas especies que Chile maneja muy bien. También nos muestra que hay que seguir trabajando con una visión de largo plazo, fortaleciendo la presencia comercial, la capacidad técnica y la apertura de mercados, porque las oportunidades están, pero hay que construirlas.
¿Cómo evalúan el posicionamiento de Chile en materia viverística frente a otros actores de la región?
Chile tiene una oferta muy sólida y una trayectoria importante en el desarrollo de material vegetal para la industria hortofrutícola. Tenemos experiencia, especies bien desarrolladas, conocimiento técnico y viveros que hoy están buscando activamente internacionalizarse. Por supuesto, siempre hay competencia y otros países también están avanzando, pero creemos que Chile tiene fortalezas muy claras y que puede seguir posicionándose como un proveedor confiable y con una oferta de calidad para distintos mercados.
En una feria de este tipo, ¿qué valor tiene para la asociación visibilizar al gremio y a sus socios?
Tiene mucho valor, porque estas instancias permiten mostrar que detrás de la producción frutícola hay un trabajo muy importante desde el vivero. Nos interesa visibilizar a la asociación, pero también a nuestros socios, a sus especialidades, a su capacidad productiva y a su potencial de internacionalización. Participar en una feria como esta ayuda a que más actores del negocio hortofrutícola conozcan lo que Chile puede ofrecer en plantas, genética y desarrollo de especies.
¿Qué mensaje les transmitirías a tus asociados luego de esta experiencia?
Que Brasil es un mercado que vale la pena mirar y trabajar. No solo por su tamaño, sino también porque ofrece distintas condiciones agroclimáticas y una amplitud de oportunidades que pueden ser muy interesantes para nuestros viveros. La cercanía es una ventaja, pero además existe una demanda potencial para distintas especies frutales. La interacción que hemos tenido acá ha sido muy positiva y eso reafirma que tenemos espacio para seguir creciendo y fortaleciendo nuestra presencia.
¿Crees que hoy existe un mayor interés por parte de Brasil en incorporar nuevas variedades y nuevas soluciones productivas?
Sí, claramente. Lo que hemos visto es interés en nuevas zonas, nuevas variedades y nuevas posibilidades productivas. Hay una búsqueda por ampliar superficies, por evaluar nuevas alternativas y por encontrar materiales que se adapten bien a distintas realidades. Para el sector viverístico chileno, eso es muy relevante, porque nos permite mostrar una oferta diversa y pensar en desarrollos más específicos según las necesidades de cada zona.
¿Cuál dirías que es hoy el principal desafío para la Asociación de Viveros de Chile en este proceso de internacionalización?
Uno de los principales desafíos es seguir avanzando en la apertura de mercados. Ese es un punto clave. También es muy importante continuar fortaleciendo la presencia de nuestros viveros en este tipo de espacios, porque ahí se generan relaciones, se entienden mejor las necesidades del mercado y se identifican oportunidades reales. Junto con eso, tenemos que seguir visibilizando que el sector viverístico cumple un rol estratégico en toda la cadena hortofrutícola.
¿Y cuál es la principal oportunidad que te deja esta feria?
La principal oportunidad es confirmar que Brasil tiene un potencial enorme para la industria viverística chilena. No estamos hablando de un solo nicho, sino de un mercado con múltiples zonas, distintas necesidades y una amplitud muy interesante para especies hortofrutícolas. Eso nos deja con la sensación de que hay que seguir trabajando, profundizar contactos y avanzar en una estrategia que permita convertir esas oportunidades en negocios concretos para nuestros viveros.
Para cerrar, ¿con qué sensación se fueron de Fruit Attraction São Paulo?
Con una sensanción muy buena impresión. Ha sido una experiencia enriquecedora, con reuniones importantes, con aprendizaje y con señales claras de que existe interés por la oferta chilena. Para la Asociación de Viveros de Chile, estar en Sao Paulo ha sido una forma de proyectar el trabajo del gremio, de abrir nuevas conversaciones y de reafirmar que el sector tiene mucho que aportar al desarrollo hortofrutícola de la región.