La creciente inestabilidad geopolítica en el Medio Oriente ha comenzado a pasar factura al comercio marítimo internacional. Según una reciente publicación de PortalPortuario, un total de 128 buques portacontenedores se encuentran actualmente atrapados o con sus operaciones interrumpidas en la región del Golfo Pérsico, como consecuencia directa del recrudecimiento del conflicto que involucra a Irán.
La situación se ha agravado tras las recientes acciones militares y el aumento de la vigilancia en puntos críticos de navegación. De acuerdo con la información difundida por PortalPortuario, este congestionamiento de naves representa una preocupación mayor para las cadenas de suministro globales, ya que el Estrecho de Ormuz es una vía vital para el tránsito no solo de energía, sino también de bienes de consumo transportados en contenedores.
El reporte detalla que las principales líneas navieras han tenido que extremar precauciones. La incertidumbre sobre la seguridad de las tripulaciones y la carga ha llevado a que decenas de embarcaciones detengan su marcha o busquen refugio en puertos cercanos mientras se evalúan los riesgos de tránsito. PortalPortuario subraya que este escenario no solo genera retrasos logísticos, sino que también presiona al alza los costos de los fletes y las primas de seguros de guerra para el sector marítimo.
Expertos del sector, citados por el medio mencionado, advierten que si el conflicto en la zona de influencia iraní se prolonga, el impacto en el comercio exterior podría intensificarse, afectando la llegada de productos a mercados clave y desestabilizando los itinerarios programados para el resto del trimestre.