El sector de la ciruela para industria en Argentina enfrenta un escenario de ajustes en sus proyecciones para la presente temporada. Según el último informe de pronóstico de cosecha para la campaña 2025/26, la provincia de Mendoza —principal polo productivo del país vecino y competidor directo de Chile en el mercado del deshidratado— estima un volumen efectivo de 72.879 toneladas. Esta cifra representa una corrección a la baja respecto a las 81.000 toneladas previstas inicialmente, una disminución impulsada principalmente por las contingencias climáticas que afectaron los huertos durante las últimas semanas.
El ajuste en las cifras responde de manera directa a una serie de tormentas de granizo registradas durante diciembre, a las que se sumó un evento meteorológico de gran intensidad el pasado 6 de enero en el departamento de San Rafael. Los daños derivados de este último fenómeno aún se encuentran bajo evaluación técnica, lo que ha obligado a los especialistas a adoptar una postura más conservadora en las proyecciones. La metodología para llegar a estos datos incluyó un riguroso monitoreo que comenzó con el control de floración entre agosto y octubre, seguido de un conteo de carga en noviembre donde se evaluaron cerca de 700 árboles y más de 11.600 frutos para determinar calibres y potencial productivo tras el raleo.
En cuanto a la distribución geográfica y varietal, el informe ratifica la enorme dependencia de la zona Sur de Mendoza, que abarca los oasis de San Rafael y General Alvear. Esta región concentra el 89% del total provincial, dejando una participación marginal para el Oasis Este, el Norte y el Valle de Uco. Respecto a la oferta varietal, la D’Agen continúa siendo la protagonista indiscutida del sistema, consolidando la especialización de la provincia en el secado. Esta homogeneidad varietal, si bien aporta previsibilidad a la cadena de procesamiento, también plantea desafíos fitosanitarios que los técnicos han considerado al proyectar el volumen final de la temporada.
Para la industria exportadora chilena, el seguimiento de estas cifras es fundamental para entender la dinámica de precios y la oferta global de ciruela deshidratada. El actual pronóstico de 72,8 mil toneladas permite prever que, a pesar de los recortes por clima, Mendoza mantendrá su operatividad industrial, aunque bajo una presión logística mayor para gestionar los recursos en las zonas más afectadas. Este escenario subraya la importancia de contar con herramientas de gestión de riesgo ante la creciente variabilidad climática que afecta a los principales valles frutícolas del Cono Sur.