La creciente tensión bélica en Medio Oriente ha provocado un lunes negro en los mercados financieros globales. El temor a un corte prolongado en el suministro de crudo y el posible cierre del Estrecho de Ormuz han disparado el precio del petróleo, mientras que los principales índices bursátiles registran caídas significativas ante la incertidumbre internacional.
El recrudecimiento del conflicto militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha impactado de forma inmediata en las pizarras de todo el mundo. Los futuros del Dow Jones Industrial Average y del S&P 500 registraron bajas cercanas al 0,8% durante las primeras operaciones, marcando una tendencia negativa que se extendió desde las bolsas asiáticas hasta las europeas.
El mercado energético es el que más refleja el nerviosismo de los inversores. El precio del petróleo ha experimentado subidas superiores al 8%, impulsado por la amenaza directa sobre las rutas marítimas del Golfo Pérsico. Aunque Irán ha declarado que no busca un cierre formal del Estrecho de Ormuz, los analistas advierten que el encarecimiento de los seguros y los desvíos de rutas ya están afectando el flujo global de crudo.
Como es habitual en tiempos de guerra, los activos refugio han ganado terreno:
Oro: Avanzó un 1,9%, situándose en torno a los 5.378,88 dólares por onza.
Plata: Registró una subida del 1,35%, rozando los 100 dólares por onza durante la madrugada.
Antes de la apertura de Wall Street, las plazas asiáticas ya habían sentido el impacto. El índice Nikkei 225 de Japón cerró con una caída del 1,5%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong retrocedió un 1,6%. En Europa, las bolsas han tocado mínimos de dos semanas, borrando las ganancias recientes debido a la volatilidad de las divisas y el temor a una escalada regional a gran escala.
Ajay Rajadhyaksha, jefe global de investigación de Barclays, ha advertido que aún no es momento de «comprar la baja», señalando que la relación riesgo-recompensa no es atractiva en este momento. «Si las acciones caen más de un 10%, será hora de comprar, pero aún no», afirmó, sugiriendo que la volatilidad podría persistir mientras continúen las operaciones militares en la región.
La situación sigue siendo fluida, con los mercados pendientes de cada movimiento militar y de las posibles represalias que puedan afectar la infraestructura energética clave en el Golfo.