El mercado global de los arándanos ha experimentado un crecimiento sin precedentes en la última década, dejando de ser una fruta de temporada para convertirse en un gigante de la categoría de frutas y hortalizas durante todo el año. Según información publicada por Fruitnet, este fenómeno no es casualidad, sino el resultado de una combinación estratégica de innovación genética y logística avanzada.
De acuerdo a la publicación , uno de los pilares fundamentales de este auge es la mejora sustancial en la calidad del producto que llega al consumidor. Históricamente, el arándano enfrentaba problemas de consistencia, con frutos que a menudo eran blandos o demasiado ácidos. Sin embargo, la introducción de nuevas variedades con mayor firmeza, mejor sabor y una vida útil más prolongada ha revolucionado la experiencia de consumo.
De acuerdo a Cort Brazelton, CEO of Fall Creek, el éxito actual reside en la capacidad de la industria para suministrar arándanos frescos durante todas las semanas del año. Esto se ha logrado mediante la expansión de la producción en países del hemisferio sur y regiones con climas diversos como Perú, México y Marruecos.
Según el profesional estos países han llenado los «huecos» estacionales que antes dejaban las producciones tradicionales de Estados Unidos y Europa, permitiendo que el consumidor mantenga el hábito de compra sin interrupciones.
Más allá de la logística, el aspecto saludable ha jugado un papel determinante. De acuerdo con el reportaje, la percepción del arándano como un «superalimento» rico en antioxidantes ha calado profundamente en el público post-pandemia, que busca fortalecer su sistema inmunológico a través de la dieta.
Además, la fuente señala que el formato de consumo del arándano encaja perfectamente con las tendencias de «snacking» moderno: es una fruta que no requiere pelarse, no ensucia y se puede consumir en cualquier lugar, lo que la hace ideal para el estilo de vida actual.
A pesar del crecimiento, el CEO of Fall Creek advierte que la industria enfrenta retos importantes. El aumento del volumen de producción ha presionado los precios a la baja en ciertos periodos del año, lo que obliga a los productores a ser extremadamente eficientes. La diferenciación a través de variedades «premium» y la sostenibilidad en el empaque son, según la fuente, las próximas fronteras que definirán si este ascenso meteórico puede mantenerse a largo plazo.