Investigadores han recopilado evidencias sólidas sobre los beneficios terapéuticos de las cerezas dulces, un fruto que va más allá de ser un simple alimento de temporada. Según el estudio publicado en la revista académica Molecules, la composición química de esta fruta posee propiedades biológicas que podrían revolucionar el enfoque de la prevención de enfermedades crónicas, incluido el cáncer.
El estudio destaca que las cerezas dulces (Prunus avium) son ricas en compuestos fenólicos, especialmente antocianinas (como la cianidina-3-O-rutinosido), que son las responsables de su color rojo intenso y de su capacidad para neutralizar radicales libres. Estas moléculas ayudan a proteger las células del cuerpo contra el estrés oxidativo, un proceso vinculado al envejecimiento celular y a la aparición de patologías graves.
Los ensayos realizados han demostrado que los extractos de cereza pueden inhibir la peroxidación de lípidos y proteger el ADN, reduciendo el riesgo de mutaciones celulares.
Uno de los puntos más relevantes de la investigación es la capacidad de estos frutos para combatir la proliferación de células cancerosas. Los datos sugieren que los compuestos de la cereza pueden:
Inducir la apoptosis: Ayudan a «programar» la muerte de las células cancerígenas.
Reducir la inflamación: Actúan bloqueando marcadores inflamatorios clave, lo que es fundamental dado que la inflamación crónica es un precursor conocido del desarrollo de tumores.
Frenar el crecimiento tumoral: Se han observado efectos positivos en modelos de cáncer de colon, hígado y mama, entre otros.
Los científicos concluyen que, aunque los factores como el clima y el tipo de cultivo influyen en la concentración de estos compuestos, el consumo regular de cerezas dulces representa una estrategia nutricional valiosa. Estos hallazgos abren la puerta al desarrollo de nuevos nutracéuticos o suplementos basados en la cereza para la prevención y el apoyo en tratamientos de enfermedades degenerativas.
Además de los polifenoles, el artículo subraya que las cerezas contienen nutrientes esenciales como las vitaminas A, C y E, carotenoides y melatonina. Esta última no solo es vital para regular el sueño, sino que también actúa como un potente antioxidante que refuerza la salud cardiovascular y el sistema inmunológico.