El reciente estudio, que analiza los datos de monitoreo de la Unión Europea, arroja cifras contundentes sobre la presencia de residuos químicos en la producción de manzanas en la colectividad. A diferencia de estudios anteriores, éste pone el foco en la acumulación de sustancias:
Prevalencia total: El 85% de las manzanas analizadas en la UE contenían al menos un residuo de pesticida.
El factor «cóctel»: Más de la mitad de las muestras (54%) presentaron residuos de múltiples pesticidas simultáneamente.
Extremos químicos: En los casos más severos, se llegaron a detectar hasta 14 pesticidas diferentes en una sola pieza de fruta.
Sustancias de riesgo: Aproximadamente el 20% de las manzanas contenían restos de pesticidas clasificados como «candidatos a la sustitución», es decir, los más peligrosos autorizados actualmente debido a su vínculo con problemas hormonales o respiratorios.
Un dato paradójico es que el 98% de las muestras se sitúan por debajo de los Límites Máximos de Residuos (LMR) establecidos por la normativa vigente. Sin embargo, los investigadores subrayan un vacío legal crítico: la ley mide el riesgo de cada químico por separado ($1+1$), pero no el efecto sinérgico de ingerir una mezcla de diez sustancias a la vez.
El estudio también destaca variaciones significativas según el origen:
Las manzanas procedentes de países del sur de Europa tienden a mostrar una mayor variedad de fungicidas debido a la humedad y el clima.
En contraste, la producción orgánica analizada mostró una reducción del 90% en la presencia de estos cócteles en comparación con la agricultura intensiva.