Con el objetivo de elevar los estándares de precisión en el control de plagas cuarentenarias, la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF) se encuentra liderando una colaboración técnica con la empresa Pherobio Technology Co., Ltd. y Anasac para el desarrollo de nuevas herramientas de investigación. El foco principal está puesto en optimizar el monitoreo de la Lobesia botrana (polilla del racimo de la vid), así como también la Drosophila suzukii, dos plagas de gran importancia para el sector frutícola chileno.
Los visitantes fueron recibidos por Francisco Letelier, presidente de FDF; Francisco Albornoz, gerente de administración y finanzas de FDF; además de los profesionales David Castro, jefe del Área de Entomología Cuarentenaria de FDF y Susana Izquierdo, ingeniera agrónoma e investigadora de esa misma área.
Al respecto, Francisco Letelier, presidente de FDF indicó: “Con este tipo de proyectos FDF reafirma su compromiso con la vanguardia tecnológica, motivando la creación de productos que no solo tengan un impacto comercial, sino que entreguen soluciones técnicas aplicadas definitivas para el resguardo fitosanitario de la fruticultura chilena”.

La iniciativa busca ir más allá de la actual técnica de confusión sexual, explorando el uso de cairomonas, atrayentes alimenticios, que emanan señales químicas que atraen a la hembra de una especie (en el caso de este proyecto Lobesia botrana), cuando busca alimento o plantas hospederas para la puesta de huevos (oviposición). Todo ello, a fin de validar con exactitud científica la eficacia de los programas de control de esta plaga a nivel de huertos.
Para el jefe del Área de Entomología Cuarentenaria de FDF, David Castro, la clave de este trabajo colaborativo reside en obtener datos que hoy son difíciles de visualizar en terreno.
Por ello, el desarrollo de este “cairomona para hembras de Lobesia botrana” cuenta con el respaldo de asesores especializados de Estados Unidos y la capacidad química de Pherobio (empresa china con más de 20 años dedicada al desarrollo de productos y servicios de control biológico de plagas),la cual, es representada en Chile y Argentina por la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF), además de Anasac a cargo de la distribución.
Según Castro, se trata de una «unión estratégica», ya que, “las empresas aportan la capacidad de síntesis de semioquímicos, mientras que FDF aporta el conocimiento biológico y los insectos para realizar las pruebas locales de eficacia”.

El proyecto también contempla soluciones para la Drosophila suzukii, plaga que, actualmente, presenta dificultades en su monitoreo debido a la baja especificidad de las trampas existentes.
«El problema con la Drosophila es que los atrayentes actuales capturan muchas especies distintas, lo que retrasa el diagnóstico. Necesitamos un atrayente específico que nos permita identificar la presencia de la plaga de forma rápida y eficiente, sin las distracciones de otras especies» , puntualizó el experto de FDF.