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Pierre-Adrien Romon, agregado agrícola de Francia para Chile, Argentina y Brasil durante su visita a un campo de cerezas en Talagante, junto a funcionarios de Agroseguros, Indap y Ministerio de Agricultura, Agroalimentación y Soberanía Alimentaria de Francia.
Pierre-Adrien Romon, agregado agrícola de Francia para Chile, Argentina y Brasil durante su visita a un campo de cerezas en Talagante, junto a funcionarios de Agroseguros y Ministerio de Agricultura, Agroalimentación y Soberanía Alimentaria de Francia.

Agregado Agrícola de Francia para Chile, Argentina y Brasil : Francia mira a Chile como un socio “de confianza” y con ventaja sanitaria para su mercado en contraestación

  • :El agregado agrícola de Francia para Chile, Argentina y Brasil analiza por qué el SAG es clave para la confianza europea, qué exige hoy la normativa en fitosanitarios y dónde ve oportunidades concretas para la fruta chilena en Francia.

 

Pierre-Adrien Romon es el agregado agrícola de Francia para Chile, Argentina y Brasil. Desde su rol diplomático-técnico, actúa como puente entre instituciones públicas, el sector productivo y la agenda regulatoria europea, con especial atención a la cooperación en innovación, formación agrícola y seguridad sanitaria .

En esta entrevista con el News Frutas de Chile profundiza en la relación agroalimentaria entre Francia y Chile, el peso cultural de la estacionalidad en el consumo francés, el estándar ambiental y fitosanitario que guía a la Unión Europea y las oportunidades reales para la fruta chilena en un mercado que busca, cada vez más, confianza, trazabilidad y calidad gustativa.

Pierre-Adrien Romon, agregado agrícola de Francia para Chile, Argentina y Brasil.
Pierre-Adrien Romon, agregado agrícola de Francia para Chile, Argentina y Brasil.

Pierre, ¿cómo defines hoy la relación agrícola entre Chile y Francia, y en un sentido más amplio, entre Francia y América Latina?

Tenemos muchas influencias cruzadas y una proximidad muy fuerte en comparación con otras regiones. Con Chile, la cooperación es muy rica: hay vínculos en educación agrícola entre lycées agricoles de Francia y escuelas chilenas, cooperación con la FIA y un clúster o polo de competitividad llamado Vegepolys Valley para fomentar la competitividad y la sostenibilidad de las producciones vegetales.

La alianza con FIA apunta a fortalecer la colaboración entre actores públicos, privados, académicos y científicos, promoviendo el intercambio de conocimiento, la innovación aplicada y la generación de valor en sistemas agroalimentarios.

 

¿En qué se traduce esa cooperación con hechos concretos?

Se firmó un acuerdo entre la FIA y Vegepolys Valley para para establecer un marco de cooperación, y lo más importante es la creación (en diciembre de 2024) de un polo de competitividad en la Región de Ñuble junto a la Universidad de Concepción y otros actores. El Ministerio de Agricultura de Chile está invirtiendo y también hay trabajo con el SAG.

El convenio se enmarca en el proyecto “Implementación de un Polo de Desarrollo e Innovación Agroecológica para la Región de Ñuble». El modelo toma como base la experiencia francesa en polos de competitividad, adaptándola a las características productivas y territoriales del centro-sur de Chile.

 

¿Cómo se está fortaleciendo la relación con el SAG?

Recientemente hubo el cierre de una excelente semanas de intercambios y acuerdos entre el Servicio Agrícola y Ganadero de Chile y la Escuela Nacional de los Servicios Veterinarios de Francia (ENSV-FVI) de Lyon, con la participación del Embajador de Francia en Chile, Cyrille Rogeau.

La relación con el SAG es extremadamente buena; para nosotros sin duda, es uno de los mejores servicios de fiscalización sanitaria de América Latina. Hay mucho respeto y confianza en su trabajo.

 

Mencionas también una relación comercial. ¿Cómo es hoy el intercambio agrícola entre Chile y Francia?

Sí hay una relación comercial desde hace mucho tiempo, 299 millones de euros en exportaciones de productos agrícolas y agroalimentarios de Chile a Francia, de los cuales 102 milliones de euros son de frutas y verduras.

De Francia a Chile, las exportaciones de porductos agrícolas ascienden a 82 millones de euros. La diferencia entre ambas es, por lo tanto, de 217 millones de euros a favor de Chile.

Pierre-Adrien Romon, durante su visita a Chile, vio el proceso de producción de miel en la zona de Talagante.
Pierre-Adrien Romon, durante su visita a Chile, vio el proceso de producción de miel en la zona de Talagante.

El consumidor francés y la valoración por el producto de temporada

 

Pierre-Adrien Romon, agregado agrícola de Francia para Chile, Argentina y Brasil, con base en Brasília, explica cómo piensa y compra el consumidor francés y qué implicancias tiene eso para la fruta chilena en Francia, con foco en estacionalidad, confianza, sostenibilidad y reglas de acceso al mercado.

 

¿Qué busca el consumidor francés y cómo impacta eso en la demanda por productos chilenos?

Según los estudios disponibles, hay dos o tres grandes deseos. El precio es un factor decisivo, sobre todo en tiempos de crisis. Fuera del precio, la estacionalidad es muy importante porque la comida está ligada a cultura, gastronomía y tradiciones. En Francia se valora comer productos de temporada y no siempre es bien visto consumir, por ejemplo, frutillas en diciembre. También se valora el origen local, por confianza en la trazabilidad y por el tema del carbono y apoyar a los agricultores franceses. Y el tercer punto es la calidad gustativa: el consumidor francés aprecia el sabor, variedades distintas, gustos sutiles.

 

Con esa preferencia por la estacionalidad, ¿hay espacio para la fruta importada?

Sí. Hay mercados para productos fuera de estación, lo que se llama contraestación. En ese contexto, Chile es un proveedor muy relevante para abastecer el mercado francés porque produce frutas de muy buena calidad. Se aprecia tanto la calidad técnica para exportación como la calidad gustativa. Además, hay más confianza en Chile que en otros orígenes: Chile es un país confiable.

 

Europa y Francia son exigentes en normativa. ¿Qué temas pesan más hoy en el debate ambiental y de trazabilidad, especialmente con acuerdos comerciales?

Dos elementos son muy importantes para nuestra población: la deforestación y los productos químicos fitosanitarios. En Francia y en Europa se revisan autorizaciones regularmente y muchas moléculas han sido prohibidas. Esto tiene un componente de salud pública, porque si una sustancia se prohíbe por ser peligrosa no se pueden importar productos tratados con ella, y también un componente de equidad entre productores, porque el productor europeo trabaja con menos opciones de tratamiento.

 

Si fueras a aconsejar a un productor y a un exportador agrofrutícola chileno que quiere entrar o crecer en Francia, ¿qué le dirías?

Trabajar en sustentabilidad y en el uso mínimo de fitosanitarios, en particular no usar lo que está prohibido en la Unión Europea, porque eso es una garantía fuerte de acceso al mercado. La calidad sigue siendo lo primero. Y, como Chile está lejos de Europa, también es importante trabajar la huella de carbono, porque puede ser un elemento diferenciador.

 

¿Ves cambios hacia un endurecimiento del comercio o barreras arancelarias, como por ejemplo las aranceralias de Estados Unidos ?

Francia no está contra el comercio. Está a favor del libre comercio regulado, del multilateralismo y contra barreras técnicas injustificadas. Para Francia es importante tener socios de confianza. En ese sentido, el acuerdo entre la Unión Europea y Chile, renovado hace poco, es visto como satisfactorio.

 

Francia cuenta con herramientas para apoyar el vínculo comercial y la promoción?

Sí. Tenemos un sistema de fomento a exportaciones y un organismo clave es Business France. En Chile hay una oficina que apoya, organiza ferias, pabellones y misiones, y está bien posicionada para atender la demanda del mercado francés.

 

En fruta fresca, ¿dónde ves oportunidades concretas para Chile en Francia?

Hoy las frutas de Chile hacia Francia representan alrededor de 100 millones de euros por año. Entre las principales están nueces , paltas, manzanas y uva fresca; luego aparecen kiwi, pasas, berries, peras, arándanos y algo de cerezas.

Por ejemplo, en paltas hay oportunidad porque en Francia casi no hay producción y se importan desde España, Colombia, México y Perú. Si la palta chilena es de buena calidad y buen gusto, con menos uso de fitosanitarios, idealmente orgánica, y con precio competitivo, podría haber un mercado interesante, a mi modo de ver.

 

¿Qué mensaje final te gustaría dejar a los productores y exportadores chilenos?

La producción chilena es muy competitiva e interesante. Siempre que visito productores chilenos soy admirativo de su calidad, competitividad y organización, y de su preocupación por servir a los consumidores de los países de destino. Chile está bien posicionado para comprender necesidades del consumidor y tiene un sistema de protección fitosanitaria muy fuerte. Eso es una gran fortaleza del país.

 

Redacción News Frutas de Chile

 

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