El Estrecho de Ormuz, el punto de tránsito más vital para el suministro global de petróleo, se encuentra en el centro de una nueva y alarmante controversia. Según informes recientes, el gobierno de Irán habría implementado un sistema de «peajes» informales pero obligatorios, exigiendo sumas que alcanzan los 2 millones de dólares por buque a cambio de un tránsito seguro.
A diferencia de los bloqueos militares tradicionales, esta estrategia parece ser más selectiva y económica. Analistas del sector marítimo y fuentes diplomáticas señalan que Irán está aprovechando su control geográfico sobre el estrecho para imponer una tasa de paso a ciertos navíos.
Este movimiento es visto por los expertos como una evolución de las tácticas utilizadas por los rebeldes hutíes en el Mar Rojo. Al cobrar por la «protección» o simplemente por el permiso de paso, Teherán no solo genera ingresos directos en medio de las sanciones internacionales, sino que también establece un mecanismo de presión política contra la administración de Donald Trump y sus aliados.
La noticia ha enviado ondas de choque a los mercados globales. El Estrecho de Ormuz es la arteria por la que circula aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo. Cualquier costo adicional o retraso en esta ruta se traduce casi de inmediato en un aumento de los precios del crudo, que ya han mostrado volatilidad superando la barrera de los 100 dólares por barril en sesiones recientes.
Los productores árabes del Golfo han calificado estas medidas de «inaceptables», denunciando que violan el principio de libre navegación en aguas internacionales. Por su parte, empresas navieras están evaluando rutas alternativas, aunque muchas reconocen que no hay sustituto viable para Ormuz que no implique costos logísticos masivos.
El «Peaje de Teherán», como ha comenzado a llamarse en círculos financieros, representa un desafío directo al derecho internacional marítimo. Si esta práctica se consolida, el Estrecho de Ormuz dejaría de ser un corredor abierto para convertirse en una «esclusa política» donde el derecho a transitar se negocia caso por caso y bajo criterios ideológicos o financieros.
Mientras la comunidad internacional debate una respuesta, la tensión en la región sigue en aumento, con el temor de que este sistema de cobros sea el preludio de una escalada militar mayor en el Golfo Pérsico.
Fuente: información basada en reportes de DW y agencias internacionales.