El sector frutícola nacional enfrenta un duro golpe tras confirmarse la quiebra de Exportadora Santa Cruz, una firma con más de tres décadas de historia en la comercialización de cítricos, paltas, kiwis y arándanos. El 1° Juzgado Civil de Santiago decretó la liquidación forzosa de la compañía el pasado 18 de marzo, poniendo fin a un complejo periodo de inestabilidad económica.
Según publica Diario Financiero, la empresa arrastraba pasivos que ascienden a los CLP$ 55.000 millones (aproximadamente USD$ 60 millones). A pesar de haber intentado un proceso de reorganización en abril de 2023, este segundo intento en menos de un año no logró prosperar.
Entre los factores que gatillaron la insolvencia, la administración de la empresa citó las secuelas logísticas y económicas de la pandemia y un devastador incendio que afectó a una de sus plantas de proceso en el año 2021, eventos que mermaron significativamente su capacidad operativa y financiera.
La jueza a cargo, Isabel Zúñiga Alvayay, ha dictado medidas estrictas para el proceso de liquidación. Se ha prohibido realizar pagos o entregar mercancías a la empresa deudora, y cualquier persona que posea bienes o documentos pertenecientes a la exportadora deberá ponerlos a disposición del liquidador designado en un plazo máximo de tres días.
Por su parte, los acreedores cuentan con un plazo de 30 días hábiles (desde la publicación oficial en el Boletín Concursal) para presentar los títulos que justifiquen sus créditos y asegurar su participación en el reparto de activos.
El calendario judicial ya tiene fijadas fechas clave para el cierre de la compañía:
La salida de Exportadora Santa Cruz del mercado marca el fin de una era para una firma que fue referente en el envío de frutas chilenas a mercados internacionales, dejando una profunda preocupación en la cadena de suministro y en los productores que trabajaban con la entidad.