El Parlamento Europeo tomó la decisión de suspender la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos, una medida de presión que busca forzar a la administración de Donald Trump a aclarar si respetará los compromisos adquiridos o si seguirá adelante con su política de aranceles globales.
El proceso legislativo, que debía avanzar esta semana en la Comisión de Comercio Internacional, ha quedado paralizado. Según fuentes parlamentarias, el bloque europeo no está dispuesto a implementar su parte del trato —que incluye aranceles cero para bienes industriales estadounidenses— mientras persista la amenaza de una tarifa general del 15% sobre los productos europeos, recientemente sugerida por el mandatario estadounidense.
«No se dan las condiciones de seguridad jurídica necesarias para avanzar», han señalado diversos eurodiputados tras las reuniones en Bruselas. La desconfianza ha crecido ante lo que consideran un «caos arancelario» que pone en riesgo sectores clave como el automotriz y el de semiconductores.
La tensión comercial entre ambas potencias se ha visto agravada por varios frentes en lo que va de 2026:
El conflicto de Groenlandia: A principios de año, Trump amenazó con aranceles a los países europeos que enviaron tropas a la isla, lo que ya había provocado una primera congelación del pacto en enero.
El «Acuerdo de Turnberry»: Aunque el pasado verano se alcanzó un principio de acuerdo para evitar una escalada, las últimas declaraciones de la Casa Blanca sobre imponer gravámenes a quienes «jueguen» con los acuerdos vigentes han dinamitado la confianza de los negociadores europeos.
Incertidumbre judicial: La reciente decisión del Tribunal Supremo de EE. UU., que declaró ilegales algunos de los aranceles impuestos por Trump, ha generado un escenario de confusión sobre quién ostenta realmente el control de la política comercial en Washington.
La Unión Europea exige ahora respuestas precisas y garantías por escrito de que Estados Unidos no aplicará medidas coercitivas unilaterales. Por su parte, algunos sectores del Parlamento Europeo ya sugieren activar el «Instrumento Anticoerción», una herramienta que permitiría a la UE responder con sanciones comerciales rápidas si Washington cumple sus amenazas.
Por ahora, el acuerdo permanecerá en «vía muerta» hasta que los coordinadores de los grupos políticos vuelvan a evaluar la situación en marzo, dejando la relación transatlántica en uno de sus puntos más bajos de la década.