El panorama financiero de América Latina comenzó el 2026 con señales de optimismo moderado. Según los datos del Indicador de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) correspondientes a enero, varias de las principales economías de la región lograron reducir su riesgo país, impulsadas por un mayor apetito global por activos emergentes y ajustes fiscales internos.
El informe destaca que Argentina, Ecuador y Bolivia lideraron el descenso en los niveles de riesgo durante el primer mes del año.
Argentina, logró una reducción significativa de 81 puntos, pasando de 572 en diciembre a 491 puntos básicos en enero. Esta mejora refleja una percepción más favorable del mercado sobre su estabilidad macroeconómica. En Ecuador, el indicador descendió de 500 a 413 puntos, una baja de 87 puntos que sugiere una renovada confianza en su capacidad para cumplir con sus compromisos financieros a corto plazo.
Bolivia fue el país con la mayor corrección mensual en términos de puntos, recortando 100 unidades para situarse en 607 puntos básicos. Pese a este alivio, sigue integrando el bloque de naciones con riesgo elevado. Por su parte, República Dominicana, mostró una leve mejoría al situar su riesgo país en 168 puntos, frente a los 170 del mes anterior, manteniéndose en el grupo de economías con alta credibilidad crediticia.
Chile se mantiene consistentemente como uno de los tres países más seguros de toda la región para invertir. Actualmente, la competencia por el primer lugar es la siguiente: Uruguay: ~68 – 70 puntos (Líder regional); Chile: ~87 – 90 puntos (sólido segundo lugar) y Paraguay ~107 – 112 puntos (Tercer lugar).
En el extremo opuesto se mantiene Venezuela. Aunque su indicador experimentó una caída nominal (pasando de 12,645 a 9,527 puntos), el país continúa en una «zona crítica» absoluta, desconectado financieramente del resto del continente. Un nivel superior a los 5,000 puntos suele asociarse con una probabilidad inminente de default, lo que sitúa a Venezuela en una categoría de riesgo soberano extremo.
La reducción generalizada del riesgo país en varias naciones podría traducirse en un abaratamiento del financiamiento externo y mejores condiciones para la emisión de deuda soberana y corporativa. No obstante, los analistas advierten que la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de factores externos, como la política monetaria de Estados Unidos, y de que se mantenga la disciplina fiscal en los gobiernos locales durante el resto del trimestre.
El panorama regional deja una clara segmentación en tres bloques:
1.- Primer bloque de alto riesgo
2.-Segundo bloque de riesgo intermedio
3.- Tercer bloque de menor riesgo relativo