En el contexto del Día Mundial del Agua, la Región de Valparaíso volvió a poner el foco sobre uno de los temas más sensibles para la agricultura: la seguridad hídrica. El subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, visitó en Nogales una serie de iniciativas orientadas a mejorar el uso del agua en predios agrícolas, con énfasis en obras de riego, tecnificación y acumulación, apuntando a reforzar una idea que hoy cruza al sector: producir más y mejor depende, cada vez más, de regar con eficiencia.
Durante la visita, la autoridad relevó un proyecto de riego y eficiencia hídrica intrapredial apoyado por la Comisión Nacional de Riego, que suma una inversión total de $966 millones distribuidos en tres iniciativas dirigidas a empresarios medianos. El desarrollo abarca 150 hectáreas en Nogales y tiene impacto sobre especies como cítricos, paltos y cerezos, un punto especialmente relevante para una zona donde la fruticultura requiere cada vez mayor precisión en el manejo del recurso.
De acuerdo con la información entregada durante el recorrido, la CNR financió cerca del 45% del proyecto, mientras que el resto fue cubierto por aportes privados. Entre las obras destaca el embalse La Tirana, con una inversión superior a $802 millones y una capacidad de acumulación de 326.035 metros cúbicos, transformándose en la infraestructura de mayor escala dentro del paquete de iniciativas observadas por la autoridad.
El componente tecnológico también aparece como uno de los ejes de esta estrategia. Los proyectos incorporan telemetría y mejoras en eficiencia hídrica, lo que permite una gestión más precisa del riego y un mayor control sobre cultivos particularmente demandantes, como el palto. Para el sector agrofrutícola, este tipo de inversión no solo representa una respuesta a la escasez de agua, sino también una herramienta para resguardar productividad, condición de fruta y estabilidad de la operación predial.
La autoridad reforzó que la gestión del agua seguirá siendo un eje prioritario para el Ministerio de Agricultura. Venezian planteó que la eficiencia comienza por evitar pérdidas y por avanzar en obras, tecnificación, embalses y optimización del recurso, una definición que en la práctica se traduce en infraestructura y monitoreo para sostener la actividad agrícola en una de las zonas más exigidas por la escasez hídrica.