Túnez cerró 2025 con un salto relevante en su comercio frutícola al exterior, en una señal que empieza a reposicionar al país como proveedor más dinámico en el Mediterráneo. De acuerdo con cifras del Grupo Interprofesional de Frutas de Túnez, difundidas por Tunis Afrique Presse (TAP), las exportaciones frutícolas aumentaron 42% en valor, hasta 148,66 millones de dinares, mientras el volumen avanzó 9% y superó las 38.000 toneladas.
El crecimiento no solo fue cuantitativo, también geográfico. La fruticultura tunecina llegó a 23 destinos, incorporando nuevos mercados como India y Rusia, además de “varios otros países”, con un desempeño destacado en el caso de los arándanos en esas aperturas.
La canasta exportadora incluyó 18 tipos de frutas, entre ellas sandías, melones, granadas, duraznos, albaricoques, higos, peras, arándanos, fresas y aceitunas de mesa, un mix que revela una estrategia más amplia que la de un solo producto “estrella”.
En el mundo árabe, Emiratos Árabes Unidos se consolidó como el mayor comprador ya que en 2025 recibió 824 toneladas por un valor de 14,5 millones de dinares. Arabia Saudita también figuró entre los destinos relevantes, con 41 toneladas por 2,2 millones de dinares.
El desempeño exportador se dio en un contexto productivo mixto. La producción total de las principales frutas de verano disminuyó levemente hasta cerca de 609.000 toneladas, aunque hubo avances en manzanas (+14%), albaricoques (+4,7%) y almendras secas (+25%). En contraste, la producción de granadas cayó 11,6% y la de uvas retrocedió 12,8%, reflejando que el crecimiento exportador convive con ajustes por especie y campaña.