Los viñateros de la Región del Biobío proyectan una caída superior al 50% en la producción de uva para esta temporada, debido a las inusuales y abundantes lluvias registradas durante el verano. Este fenómeno climático, impropio de la época de cosecha, ha generado una crisis de rentabilidad que pone en riesgo la continuidad de muchos pequeños productores locales.
El principal problema técnico radica en la proliferación de enfermedades fungosas como la botrytis. Según expertos de la Universidad de Concepción y el INIA Quilamapu, la combinación de humedad y temperaturas cálidas tras las lluvias facilitó el desarrollo de hongos que pudren el racimo, afectando tanto la cantidad de fruta cosechable como la calidad final del vino.
En términos económicos, el panorama es crítico. Danilo González, dirigente del gremio de viñateros, señaló que el precio de la uva ronda los $180 por kilo, cifra que no alcanza a cubrir los costos de producción, agravados por el alza de combustibles. Los productores advierten que, sin subsidios estatales, la actividad vitivinícola en zonas como Yumbel y Nacimiento podría desaparecer.
El impacto también se extiende al mercado laboral regional. Al existir una menor carga de fruta, se estima una disminución del 20% en la contratación de mano de obra temporera. José Miguel Stegmeier, presidente de Socabio, confirmó que la merma productiva obliga a los agricultores a reducir costos operativos, afectando directamente la generación de empleo en el sector.
Finalmente, la calidad del producto también se verá alterada, pues las lluvias modifican el sabor y reducen el grado alcohólico de los vinos. Ante este escenario de alta variabilidad climática, los gremios insisten en la necesidad de mejorar las estrategias de manejo en bodega y fortalecer la anticipación tecnológica para proteger el patrimonio viñatero del Valle del Biobío.
Fuente: Información según Diario de Concepción