
El viernes pasado, en ICARE, Juan Sutil presentó su proyecto «Reguemos Chile».
Vale la pena echarle una mirada. La idea es regar un millón de nuevas hectáreas en el país, para lo cual Juan Sutil propone crear una carretera hídrica. Es decir, construir un acueducto que lleve agua de sur a norte, partiendo de Los Ángeles hacia la cordillera y terminando cerca de Vallenar.
¿Descabellado?
Puede ser. Pero la idea ya estaba planteada en los 60’s por un grupo de expertos israelíes. Según Sutil el proyecto costaría unos US$ 20.000 millones en diez años, de los cuales el87% serían canales y túneles. Pero –según él- tendría grandes beneficios.
Para empezar, el proyecto permitiría regar 310 mil ha., en las regiones IX y VIII, 270 mil ha., en las regiones V, RM, VI y VII, y finalmente 360 mil ha., en la regiones III y IV. Total: 945.828 ha.
Ambicioso, sin duda. Pero la pregunta de fondo es si el viable un proyecto como éste.
Lo primero que hay que señalar es que hay un déficit hídrico en las ciudades del norte. También lo hay en la minería [que requiere de mucha agua para operar, más aún en eldesierto].
Lo segundo es que el proyecto podría rentabilizar la inversión pública ya hecha en los embalsas Recoleta, la Paloma y Cogotí, en especial en años de sequía, que cada vez se vuelven más probables, producto del cambio climático.
Y tercero están los potenciales beneficios. Partiendo por la mayor cantidad de hectáreas regadas que podrían elevar fuertemente las exportaciones de fruta. Recordemos que hoy hay poco más de 290 mil hectáreas de frutales. Y este proyecto quiere sumar casi un millón de hectáreas regables. Si la mitad de esas fueran frutales, estaríamos hablando de 762 mil ha., que al 2026 podrían implicar exportaciones frutícolas por unos US$ 12.600.
Ya sé que la cifra se ve enorme. Y que va a depender de la madurez de las plantaciones y de la no saturación del mercado externo, porque el exceso de oferta termina empujando los precios a la baja. Pero además, el sector elevaría su demanda de trabajo, de 450 mil en el peak de temporada a casi 1,2 millones de trabajadores/as.
Y como si fuera poco, el fisco aumentaría su recaudación de primera categoría, se reduciría nuestra cobre-dependencia, podríamos además incorporar nuevossistemas energéticos diversificando nuestra matriz y reduciendo lasemisiones de CO2.
Este es un proyecto que a todas luces Asoex debiera apoyar. Y el aporte de Juan Sútil no es menor, ya que cuenta con estudios de ingeniería en varios niveles y en varias etapas, así como la ruta por la cual hacer pasar la carretera hídrica.
Pero la pregunta persiste ¿quién está disponible para aportar US$ 20.000 millones para regar un millón de hectáreas en Chile?