
Con un precio del cobre de largo plazo de US$ 2,56 la libra y una crecimiento potencial, no hay mucho espacio para expandir el gasto fiscal
Todos los expertos están recomendando que el crecimiento del gasto fiscal del próximo año no supere 2,5%. Lo modesto de este reajuste está en línea con lo que está pasando en otros países de la región.
México contraerá el gasto real en 1,7%, con el fin de alcanzar un superávit primario de 0,4% del PIB [sin pago de intereses de la deuda], con supuestos de crecimiento de 2,5%, inflación de 3% y déficit fiscal de 2,9%.
En Colombia se ha propuesto un reajuste nominal del presupuesto 2017 de 6,6%. Casi nada, si se considera que la inflación esperada de los analistas locales encuestados por el Banco Central de Colombia es de 4,36% y que además quieren llevar su déficit fiscal de 3,9% a 3,3%. Bastante modesta también la reducción del déficit, pero con el atenuante que Colombia tienen mucho que financiar después del post-conflicto.
Brasil, en cambio, con una caída del PIB que este año será al menos 4%, espera expandir su economía en 2017 en 1,6%, con el gasto fiscal creciendo 7,2%, inflación de 4,8% [2,4% real] y con un déficit fiscal de 2%, seguirá sin recuperarse del todo.
En Perú, el aumento del presupuesto será de 4,7% nominal, que con una inflación anual del 2,8% [avance real de 1,9%]. Bastante modesto también a pesar que se espera que Perú crezca el próximo año un 4,7%.
La economía chilena en cambio espera una expansión de 2,5% [que está por verse] mientras el ajuste del presupuesto no será más de 5% nominal, con un precio del cobre promedio del año de US$ 2,15 aunque el de largo plazo esté estimado [muy optimista para mi gusto] en US$ 2,56 la libra y que nuevamente creceremos por debajo de nuestro potencial [3%].
Nuestro problema es que ahora tenemos demandas sociales de país desarrollado: salud, previsión, educación, seguridad, carreteras, por nombrar sólo algunas. Y sin crecimiento y bajo precio del cobre, no hay mucho de dónde arrimar nuevos recursos.
Es lamentable que hasta ahora la política fiscal no haya sido capaz de contrarrestar la caída en la inversión privada. Sin duda que lo anterior es sólo una muestra de lo mucho que necesitamos mejorar nuestro aparato público a fin de mantener una trayectoria de crecimiento sostenible que nos permita persistentemente reducir los muchos déficits que aún nos aquejan y acercarnos a los estándares de los demás países de la OCDE.