
Con una población que supera los 140 millones de habitantes, Rusia es uno de los principales consumidores de frutas dentro de Europa y uno de los mayores importadores a nivel mundial, especialmente de manzanas y uva de mesa.
Sin embargo, el consumo promedio de fruta fresca disminuyó 6% entre 2014 y 2015, pasando de 43,9 a 41,3 kilos, debido principalmente al alza de precios de estos productos. Este aumento se explica, en parte, por las restricciones establecidas a las importaciones de productos agrícolas provenientes de los Estados Unidos de América, Canadá, Unión Europea, Australia y Nueva Zelandia, que se mantendrán a lo menos hasta fines del próximo año, a las que sumaron Turquía a fines de 2015.
Como contrapartida, el Gobierno ruso está impulsando las plantaciones en el país, por medio de subsidios para frutales y viñedos, a través de un plan por unos US$ 1.700 millones para renovar huertos y unos US$ 37.000 millones para nuevos proyectos, con lo que se espera que solo en esta temporada la superficie plantada aumente en unas mil hectáreas.
Manzanas y uvas
En el caso de las manzanas, que es una de las frutas más populares entre los rusos y representan en torno al 20% del mercado, el alza de la producción local sería de 0,5%, recuperándose en parte de las heladas y malas condiciones climáticas de la temporada anterior, para llegar a unos 763 millones de toneladas, según proyecta un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
Por el contrario, se espera que el consumo nuevamente disminuyó, y como efecto también caerían alrededor de 3% las importaciones. En las manzanas, los principales proveedores son Bielorrusia, Serbia y China, y Chile se ubica como el sexto abastecedor, según los datos de la temporada 2015-2016.
Para la uva de mesa se proyecta una leve caída en la producción respecto de la temporada pasada, de 1%, aun cuando se ha observado un aumento en la superficie plantada con viñedos a nivel nacional, la que estaría destinada principalmente a la uva vinífera, acota el USDA.
También es un importador relevante de esta fruta, aunque se prevé una baja de 10% para esta campaña, como efecto de las restricciones al ingreso de uvas desde Turquía, que es el principal proveedor. Chile se posiciona en el cuarto lugar, antecedido por Moldavia e India, aunque los volúmenes que consumen en contraestación son menores debido a los altos precios.
«Desde comienzos de la temporada 2013-2014, el consumo de uva de mesa ha venido disminuyendo, debido a la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores y a que han modificado sus decisiones de compra al optar por frutas más baratas, como manzanas, cítricos y plátanos. Por eso, se espera que para esta temporada 2016-2017 el consumo baje 7%», detalla el reporte del USDA.
Fuente: El Mercurio