
Con el propósito de afianzar las relaciones y cooperación en investigación y transferencia tecnológica en el sector de la agricultura de Chile y Hungría, específicamente en cereza, la Embajada de Hungría en Chile, conjuntamente con el Instituto de Investigación Frutícola del Instituto Nacional de Investigación e innovación Agrícola de Hungría, NAIK, organizó el «Whorshop de Cerezo Chile-Hungría», iniciativa que fue apoyada por el Consorcio Tecnológico de la Fruta, a través de su Programa de Mejoramiento Genético de Cerezo (PMG de Cerezo).
La actividad se llevó a cabo en la Embajada de Hungría, el 25 de enero pasado y contó con la participación de diversos representantes de centros de investigación privados, públicos y universidades.
El taller fue inaugurado por Miklós Deák, Embajador de Hungría, quien destacó los deseos del Gobierno húngaro de estrechar las relaciones con Chile, luego de un periodo de no contar con representación diplomática en el país. «Nosotros hace dos años reabrimos nuestra Embajada en Santiago, y desde ese momento comenzamos a reconstruir las relaciones y cooperación en diversas áreas, una de éstas es la cooperación en agricultura, especialmente en cerezas. Con la ayuda del senador Antonio Horvat, en el año 2000 realizamos el primer taller de cerezas chileno-húngaro, y con esta actividad le estamos dando continuidad a esta cooperación», precisó el Embajador de Hungría.
Por su parte, el Dr. Géza Bujdosó del NAIK Fruitculture Research Institute, además de explicar el trabajo de la entidad húngara y destacar la cooperación e intercambio tecnológico que hoy realiza con el PMG de Cerezo del Consorcio Tecnológico de la Fruta, a través del cual la industria chilena de esta fruta busca desarrollar variedades nacionales de cereza que respondan a las necesidades del sector chileno, la realidad de las zonas de cultivo y a los requerimientos de los mercados internacionales.
«Nuestro Instituto de Investigación Frutícola comenzó a cooperar con el Consorcio Tecnológico de la Fruta en 2010, a través del envío de prometedoras variedades e híbridos para que fueran testeadas en Chile de acuerdo a las condiciones climáticas y de suelo, con el fin de crear un programa de mejoramiento genético que permitiera generar variedades de cerezas chilenas que respondieran a las necesidades y realidad de cultivo en Chile. La industria chilena de cerezas crece año a año, por lo cual tener variedades propias es importante», indicó el Dr. Bujdosó.
En tanto, Sergio Maureira, Gerente del Consorcio Tecnológico de la Fruta puntualizó: «Hace 10 años se creó el Consorcio Tecnológico de la Fruta, con el objetivo de mejorar la competitividad de la industria frutícola de exportación, mediante el desarrollo de nuevas variedades de frutas, quedando conformado por 23 empresas productoras y exportadoras, de diferentes tamaños, siendo uno de sus socios principales ASOEX, y la Pontificia Universidad Católica de Chile, en calidad de socio tecnológico. Para cumplir esta tarea hemos establecido diversas cooperaciones como es el caso de NAIK «.
Fuente: SimFRUIT