Puerto Varas fue el escenario BioTech Week 2025. Evento organizado por CBT Chile (Sofofa Hub), y que congregó a empresas, startups, centros de investigación y universidades con la finalidad de abordar los grandes desafíos tecnológicos y dar a conocer soluciones innovadoras generadas en Chile, especialmente en la zona sur.
Este encuentro, realizado en el galpón Parque Estación, contó con la participación de importantes entidades como Agrosuper, Multi X, Arauco, Frutas de Chile, Agrotop y Farmoquímica del Pacífico, que no sólo presentaron sus problemáticas en áreas críticas como sostenibilidad, productividad y eficiencia, sino que también abrieron espacios para recibir propuestas concretas de soluciones biotecnológicas, a través de mesas de trabajo denominadas ‘reverse pitch’.
Rodrigo Gallardo, secretario general de Frutas de Chile, participó en el panel «Bio Demo Day CBT», donde destacó la urgencia de implementar soluciones biotecnológicas para asegurar la productividad y resiliencia del sector frutícola nacional.
En este sentido, Gallardo explicó que, “el sector requiere urgentemente de herramientas de precisión como sensores inteligentes, trampas automatizadas, identificación molecular y software de análisis predictivo. La biotecnología se presenta como clave para reducir el uso de agroquímicos y avanzar hacia un manejo integrado».
Asimismo, el representante de Frutas de Chile remarcó que el rol de la organización es clave en la facilitación del proceso exportador, la defensa de mercados y el fomento de la capacitación sectorial y las actividades de I+D , donde «el desafío es transformar las amenazas en oportunidades de innovación, apalancando la biotecnología para proteger los más de 260 mil empleos directos que genera el sector y mantener la posición de Chile como potencia frutícola global».

El profesional, además, subrayó que el futuro de la industria exportadora chilena pasa por la innovación frente a tres grandes desafíos, donde la mitigación de los efectos del cambio climático es la prioridad uno para asegurar el futuro exportador de la industria.
En este sentido, explicó que la zona central de Chile enfrenta una sequía histórica que reduce la disponibilidad hídrica, afectando a cultivos clave como la uva, el cerezo y el palto. A esto se suma el aumento de eventos climáticos extremos , incluyendo olas de calor, heladas tardías e inundaciones, que dañan directamente la infraestructura y los cultivos.
Además, los cambios de temperatura están provocando alteraciones fenológicas. , impactando la floración, maduración y, crucialmente, la calidad final de la fruta (sabor y tamaño).
Por ello, “el sector busca soluciones biotecnológicas que logren un incremento en la tolerancia a estrés hídrico y una mayor estabilidad fenológica para mantener la competitividad de las exportaciones chilenas”, observó.
Un segundo desafío dice relación a la Protección de los cultivos, donde es clave cerrar la brecha tecnológica en la detección y monitoreo de plagas , un proceso que hoy es lento e inefectivo.
“Actualmente, los programas dependen principalmente de la observación visual y trampas convencionales; que son ineficientes para plagas de baja densidad o en etapas iniciales. Esta falta de herramientas de precisión como sensores inteligentes, trampas automatizadas e identificación molecular, está limitando la capacidad de respuesta de la industria. La expansión de las zonas productivas hacia áreas con menor infraestructura técnica agrava las situaciones”, precisó.
En este sentido, explicó que el objetivo que busca la industria es reducir el tiempo promedio de detección temprana y aumentar la sensibilidad del sistema (detectar plagas en niveles bajos de infestación) y su precisión (evitando falsos positivos). La incorporación de datos climáticos y fenológicos en modelos predictivos es esencial para una gestión avanzada.
Un tercer desafíos dice relación al control de plagas cuarentenarias, un tema de vida o muerte para las exportaciones chilenas debido a la alta exigencia de los mercados internacionales.
“Los mercados de destino imponen una tolerancia cero. Una sola detección puede significar el rechazo de embarques, pérdida de mercados y daño reputacional. El comercio global y el cambio climático han facilitado la llegada de nuevas amenazas como Drosophila suzukii y Halyomorpha halys , además de la persistencia de Lobesia botrana”, describió Gallardo, añadiendo que “el uso intensivo de insecticidas ya no es una opción, pues genera resistencia, afecta la inocuidad y limita el acceso a mercados con restricciones de residuos. El futuro requiere avanzar urgentemente hacia un manejo integrado y soluciones biotecnológicas, que nos permitan también fortalecer la sustentabilidad del sector”, cerró el profesional de Frutas de Chile.