Estados Unidos recientemente celebró el Día de Acción de Gracias, agricultores, comerciantes y proveedores de alimentos comenzaron desde temprano a alzar la voz de alarma, ya que, los elevados aranceles sobre los insumos importados estaban incrementando drásticamente el costo de producir alimentos, lo que se traducía en una cena festiva más cara para las familias y una mayor presión para las granjas.
Representantes de la Unión de Agricultores de Kansas, Red Scout Farm y Royal Food se reunieron en una conferencia de prensa el 25 de noviembre para advertir el impacto de los aranceles (que varían entre el 10% y el 50% en casi todas las importaciones), ya que, están encareciendo todo, desde las verduras, frutas hasta la carne. La tasa arancelaria promedio actual ya supera el 16.8%, la más alta desde 1935.
Ahora, se avizoran también problemas para las festividades de Navidad y Año Nuevo.
Los agricultores señalaron que los aranceles tienen un doble impacto. Por un lado, aumentan los costos de los insumos esenciales y, por otro, presionan a la baja el precio que reciben por sus cosechas.
Mary Carol Dodd, propietaria de Red Scout Farm en Carolina del Norte, explicó cómo su pequeña operación depende de importaciones para materiales de invernadero, mallas contra insectos y envases.
«Cuando el precio de todo lo necesario para cultivar aumenta, desde la tierra hasta las herramientas, los fertilizantes, el embalaje y el transporte, entonces sus precios para la mesa navideña también aumentan», dijo Dodd.
Para mantener a flote su granja, Dodd ya ha tenido que subir los precios de productos como la col rizada en un 50%, y sus bolsas de lechuga mixta en 50 centavos. «Nuestros márgenes de ganancia ya son muy reducidos, así que cada aumento implica tomar decisiones difíciles… o subimos el precio para los clientes o reducimos costos en otros sectores, y eso a menudo podría ir en detrimento de un salario justo para los trabajadores», afirmó.
El efecto arancelario va más allá de los productos frescos. Nick Levendofsky, director ejecutivo de la Unión de Agricultores de Kansas, destacó el impacto en los granos:
Trigo: Sube el costo de panecillos, masas para tartas y rellenos.
Maíz y Soja: Disparan los precios de la carne al ser el alimento de pavos y ganado.
Fertilizantes y Combustible: El alza afecta a básicos como las patatas y las judías verdes.
Levendofsky subrayó que, aunque el precio minorista suba, los agricultores reciben solo centavos por dólar.
El efecto dominó de los aranceles también está afectando a organizaciones clave. Colin Tuthill, presidente de Royal Food Corporation, que suministra alimentos a bancos de alimentos, distritos escolares, hospitales y prisiones, enfatizó el peligro de la situación.
«Imponer un arancel o impuesto a cualquier alimento no tiene ningún sentido. Estamos subiendo el precio de los alimentos para los más necesitados», dijo Tuthill.
Debido a que operan con presupuestos fijos, el aumento de costos obliga a los bancos de alimentos y distritos escolares a comprar menos, optar por alternativas más baratas y menos nutritivas, o reducir el tamaño de las porciones.
En conclusión, el mensaje desde los agricultores estadounidenses a las redes de alimentos de emergencia es unánime: los aranceles están elevando los costos de casi todos los alimentos en la mesa de Acción de Gracias, Navidad y Año Nuevo, así como también amenazan la estabilidad de las granjas familiares, llevando a que la comida festiva sea menos accesible para las familias estadounidenses.