La inauguración del Taller Mundial de la CIPF sobre Enfoques Sistémicos realizada este 1 diciembre no solo instaló a Chile como anfitrión de una discusión de alto nivel técnico. También es una ventana para que productores y exportadores de fruta de toda América Latina dimensionen el impacto que tendrá la adopción de estos esquemas integrados de manejo del riesgo de plagas en su competitividad futura.
Los enfoques sistémicos, eje del encuentro, se definen como una estrategia que combina varias medidas sucesivas a lo largo de la cadena productiva, que en conjunto ofrecen una protección robusta contra las plagas durante el movimiento internacional de plantas y productos vegetales.
El taller, que se desarrolla del 1 al 5 de diciembre en Vitacura, Chile, está diseñado para que las delegaciones fortalezcan sus capacidades técnicas en torno a la Norma Internacional para Medidas Fitosanitarias N.º 14, compartan casos reales y utilicen herramientas para evaluar y diseñar esquemas a la medida de cada realidad productiva.
La ministra chilena de Agricultura, Ignacia Fernández, subrayó que los desafíos actuales obligan a innovar en sanidad vegetal. Cambio climático, mayor movilidad de personas y mercancías y nuevas rutas comerciales han elevado el riesgo de propagación de plagas. “Hoy la agricultura enfrenta desafíos crecientes. Todo esto incrementa muchísimo el riesgo de propagación de plagas con impactos económicos, sociales y ambientales profundos”, advirtió, insistiendo en que las plagas no reconocen fronteras y que, por lo mismo, la cooperación internacional tampoco puede tenerlas.

En ese contexto, la ministra destacó el rol de la CIPF como marco multilateral, ratificado por 180 países, que entrega reglas comunes y estándares técnicos para enfrentar estos desafíos. “Las normas internacionales para medidas fitosanitarias, como la NIMF 14, nos ofrecen una guía importante para implementar medidas integradas que sean rigurosas y confiables y que permitan un comercio justo y eficiente de plantas y de productos vegetales”, señaló, aludiendo directamente a la lógica de los enfoques sistémicos que se debatirán durante la semana.
La ministra Fernández, también puso la mirada en el largo plazo. “Aquí estamos construyendo futuro, más protección de nuestros recursos vegetales, mayor resiliencia frente a las amenazas fitosanitarias y un comercio más justo y dinámico que beneficie a millones de familias rurales”, afirmó.
Uno de los mensajes y que puso foco en los fruticultores vino desde el IICA, José Urdaz, gerente del Programa Hemisférico de Sanidad Agropecuaria, Inocuidad y Calidad de los Alimentos, explicó que los enfoques sistémicos correctamente diseñados y gestionados ofrecen una alternativa real a los tratamientos cuarentenarios tradicionales, al tiempo que facilitan el comercio. “Estos sistemas son de gran ayuda para los países de América, tanto para los que exportan y necesitan medidas que se adapten a su situación y posibilidades, como para los que importan y necesitan preservar su situación fitosanitaria”, sostuvo. Agregó que el IICA presentará un estudio regional que recoge lecciones aprendidas, desafíos y oportunidades en la implementación de estos enfoques en América Latina y el Caribe, insumo clave para que los países de la región ajusten sus estrategias.
Urdaz recordó además, durante su intervención en la ceremonia inaugural, que el taller es resultado de varios meses de trabajo de un comité directivo y tres subcomités: uno de logística, uno de programa y uno de comunicaciones. Esa estructura permitió, según dijo, asegurar una agenda técnica de alto nivel, una convocatoria amplia y un diseño pensado para que la teoría se contraste con la realidad de los predios. Destacó especialmente la organización de un día de campo este 5 de diciembre dedicado a conocer en terreno un enfoque sistémico aplicado en cerezas, producto emblemático de la fruticultura chilena.
Para el gerente general de Frutas de Chile, Miguel Canala-Echeverría, «este taller un taller muy, pero muy importante, hay más de cien países y una gran comunidad científica que están asistiendo a un encuentro organizado por IICA, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y Canadá, a objeto de profundizar los conceptos y aplicaciones del mecanismo conocido como System Approach, en el cual Chile tiene mucha experiencia, ya que el primer sistema que nosotros experimentamos fue para kiwis que ingresar a Estados Unidos, aproximadamente en el año 85-86. Tenemos una experiencia enorme, pensamos que es una fórmula eficiente compatible con el medio ambiente, que permite además entregar mejores frutas a los consumidores y una herramienta para utilizarla como alternativa a los tratamientos cuarentenarios habituales, en los cuales el más conocido es el bromuro de metilo, el cual tiene cierto nivel de cuestionamiento internacional, el otro es la irradiación que está tomando mayor importancia y creemos que este mecanismo es igual de eficiente y permite que los productos puedan ser comercializados con mejor condición y calidad».

Canala-Echeverría agregó que este encuentro se encuentran presentes países de Europa, África y de todas las Américas, definiendo los estándares y las políticas, todos buscan armonizar los conceptos y tener el conocimiento práctico, «nosotros como Frutas de Chile tenemos una participación en una ponencia este jueves 4 de diciembre, donde se expondrá desde la perspectiva de usuario y el viernes 5 de diciembre estaremos acompañado a participantes de este encuentro a una central frutícola de cerezas donde van a poder apreciar cómo aplicamos este mecanismo para la exportación de estas frutas a Japón, también conocerán los procesos tecnológicos logrados en la exportación de cerezas chilenas».

Desde la perspectiva de los servicios oficiales, el director nacional del Servicio Agrícola Ganadero de Chile, SAG, Óscar Camacho Inostroza, remarcó la oportunidad que se abre para la región al avanzar en alternativas que reduzcan la dependencia del bromuro de metilo. Recordó que, aunque este fumigante sigue siendo un requisito en varios mercados, su uso tiene impactos negativos en salud, ambiente y calidad de la fruta. “La aplicación de alternativas basadas en un enfoque sistémico combina múltiples medidas a lo largo de toda la cadena de producción. Estas medidas sustituyen los tratamientos de fumigación manteniendo las garantías fitosanitarias exigidas por el país de destino y permiten exportar fruta de la más alta calidad, con vida útil más larga, sin productos químicos y alineada con consumidores que valoran productos saludables y sostenibles”, enfatizó.
«Estamos contentos de que Chile sea sede de este encuentro de relevancia para el mundo agrícola, un encuentro internacional concentrado como se dijo en el system approach, la cual es una herramienta muy valiosa para ir avanzando en el agro, el implica compromiso, cooperación de las agencias que nos permitan facilitar el comercio. Las plagas nos llegan, debemos combatirlas y necesitamos nuevas herramientas. Y el enfoque de sistemas en una buena forma de cooperar entre las agencias para lograr mover nuestros productos agropecuarios con seguridad a través del mundo, proteger nuestra agricultura y el medio ambiente», explicó.
Para los productores y exportadores, esta transición implica desafíos concretos. Requiere fortalecer el manejo integrado de plagas en el huerto, mejorar registros y trazabilidad, incorporar monitoreo y análisis de riesgo en cada etapa, e invertir en capacitación de equipos técnicos. Sin embargo, también abre posibilidades claras: posicionar la fruta de la región con un relato de sostenibilidad más sólido, reducir pérdidas en poscosecha asociadas a tratamientos agresivos y ganar flexibilidad para negociar condiciones de acceso en mercados que, cada vez más, miran con lupa la huella ambiental de los procesos.
El secretario de la CIPF, Enrico Perotti, fue categórico al señalar que este taller “marca un paso fundamental hacia la armonización de las medidas fitosanitarias a nivel mundial”. Explicó que la intención de la Convención es que los países no solo comprendan la NIMF 14, sino que adquieran experiencia práctica aplicando las herramientas de evaluación de enfoques sistémicos que se presentarán en Santiago. “Al promover los enfoques sistémicos, estamos empoderando a los países para que mantengan la sanidad vegetal, al mismo tiempo que facilitan un comercio seguro, sostenible y con menos restricciones”, afirmó.

La CIPF, es la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), un acuerdo internacional de sanidad vegetal, establecido en 1952, que tiene como objetivo proteger las plantas cultivadas y silvestres previniendo la introducción y la propagación de plagas.
También el Comité de Sanidad Vegetal del Cono Sur, COSAVE, a través de su presidente Agustín Giudice, aportó la mirada regional del Cono Sur, ya en sus declaraciones emitidas en el comunicado previo al evento decía que los enfoques de sistema que integran medidas para manejar el riesgo fitosanitario son una herramienta clave para la modernización y eficiencia de los procesos, y representan una oportunidad y una necesidad para los países del bloque. Al fortalecer los sistemas fitosanitarios y proteger a la región de la introducción y dispersión de plagas, estos esquemas también refuerzan la posición de los exportadores de frutas ante los mercados internacionales, al ofrecer garantías claras de bioseguridad y sustentabilidad.

Durante la inauguración, Marco Muñoz, jefe (s) de la División de Protección Agrícola-Forestal y Semillas del Servicio Agrícola y Ganadero , SAG, sintetizó el espíritu de la semana que comienza. Recordó que el taller combina sesiones teóricas, estudios de caso, ejercicios prácticos y un día de campo, y que fue posible gracias a la coordinación entre la CIPF, el IICA, el COSAVE, la FAO y el propio SAG. “Que este encuentro sea una inspiración para seguir construyendo soluciones innovadoras y efectivas que protejan nuestra producción vegetal y el comercio internacional”.
«Esta instancia es relevante para Chile, han llegado delegaciones de distintos rincones del mundo con el objetivo común de proteger la sanidad vegetal y facilitar el comercio. Acá podemos intercambiar experiencias y conocimiento sobre el sistema de enfoque, herramienta que muchos países y especialmente Chile ha utilizado para abrir mercados asegurando la calidad fitosanitaria de los productos. Estamos para buscar innovaciones, experiencia, buscar acuerdos entre los países para lograr un intercambio de nuestros productos de manera segura y estable en el tiempo».
Para los fruticultores y exportadores latinoamericanos, el desafío es transformar los enfoques sistémicos que se discuten esta semana en Santiago en programas concretos en sus huertos, plantas y cadenas logísticas. De ello dependerá, en buena medida, su capacidad de seguir poniendo fruta en los mercados más exigentes del mundo en los próximos años.

@Redacción News Frutas de Chile