En la industria, el dato que más miran los exportadores es el desempeño reciente de la cereza como “punta de lanza” en Vietnam y, sobre todo, el efecto demostración para abrir espacio a nuevas especies y formatos. Con esa base, el trabajo comercial se está desplazando hacia acuerdos de programación y confiabilidad logística, y a una agenda técnica que reduzca fricciones en inspección, certificación y manejo de poscosecha para que la fruta llegue con condición y vida útil.
Chile–Vietnam: el “doble carril” del convenio frutícola combina TLC
El comercio de fruta entre ambos países se ordena por un marco arancelario (TLC) y un marco sanitario-operacional (acuerdos y lineamientos), que en la práctica define qué entra, cómo entra y bajo qué certificaciones.
En lo comercial, Chile y Vietnam tienen un Tratado de Libre Comercio vigente desde el 1 de enero de 2014, con desgravaciones que incluyen productos agrícolas como frutas, y que ha facilitado el acceso reduciendo barreras de entrada. En lo institucional y sanitario, existe un acuerdo de cooperación en cuarentena y protección fitosanitaria (promulgado en Chile) que sirve de base para el intercambio técnico entre autoridades, clave cuando se negocian aperturas o actualizaciones de requisitos.
Ese marco se ha actualizado políticamente con un Memorándum de Entendimiento suscrito por los ministerios de Agricultura de Chile y Vietnam (noviembre de 2024) para fortalecer cooperación sectorial, incluyendo sanidad vegetal y desarrollo de capacidades, lo que en la práctica acelera conversaciones para ampliar canastas y destrabar ciertos proceos.
El intercambio se concreta mediante protocolos y lineamientos por especie: el SAG mantiene lineamientos para exportación de cerezas a Vietnam y también para uva de mesa, donde se detallan exigencias para huertos, packing, frigoríficos, tratamiento y certificación fitosanitaria.
Y el flujo no es solo Chile→Vietnam. Chile también ha formalizado importaciones desde Vietnam bajo requisitos específicos: por ejemplo, existen disposiciones para el ingreso de mango fresco vietnamita a Chile, con registros, tratamientos e inspecciones exigidas por la autoridad fitosanitaria.
Mirando 2025, la agenda se enfoca en ampliar especies y afinar protocolos: el propio SAG reportó avances con la autoridad vietnamita (PPD), incluyendo compromisos de visitas técnicas/inspecciones para pasos finales de apertura en nuevas frutas.