Los productores de manzanas y peras del Reino Unido se enfrentan a un nuevo incremento en sus costos operativos para la temporada 2026. Según un informe de Andersons Farm Consulting, encargado por la asociación sectorial British Apples & Pears Limited (BAPL), se proyecta un aumento general del 2% en los costos de producción, una cifra que, aunque parece moderada, se suma a años de inflación acumulada que ha dejado los márgenes de beneficio en niveles críticos.
El análisis técnico detalla que la presión financiera proviene principalmente de tres áreas claves:
Cultivo y cosecha (+3%): El aumento se debe principalmente a las tareas que requieren mucha mano de obra, como la poda, el raleo y la recolección manual.
Gastos generales (+3%): Impulsados por el encarecimiento de la mano de obra a tiempo completo, la depreciación de maquinaria, reparaciones, seguros y costos financieros.
Post-cosecha (+2%): El almacenamiento, la clasificación y el embalaje siguen siendo los componentes más pesados del gasto total para los agricultores.
Ali Capper, presidenta ejecutiva de British Apples & Pears Limited, ha sido tajante al señalar que los agricultores ya no tienen capacidad para absorber estos incrementos.
«Estos aumentos de costos son modestos en términos porcentuales, pero críticos en su impacto real. Se acumulan año tras año y los productores operan ahora con márgenes insosteniblemente delgados», afirmó Capper.
La representante del sector subrayó que, si bien la demanda de los consumidores por la fruta británica sigue siendo alta, la falta de rentabilidad está frenando la inversión necesaria en los huertos e infraestructuras de envasado. «Si los minoristas quieren un sector próspero, deben reflejar estos aumentos de costos —verificados de forma independiente— en los pagos que realizan a los productores», añadió.
Ante este escenario, BAPL ha instado a las grandes cadenas de distribución a tomar medidas urgentes para garantizar el futuro del suministro local:
Retornos justos: Asegurar que los precios pagados permitan la reinversión en el sector.
Compromisos a largo plazo: Establecer contratos de suministro duraderos que ofrezcan certeza para la planificación de nuevas plantaciones.
Prioridad al producto nacional: Mantener el enfoque en el abastecimiento de fruta británica como parte estratégica del suministro doméstico.
El informe concluye que, sin un cambio en la dinámica de precios que refleje los costos reales, la renovación y expansión de los huertos en el Reino Unido seguirá viéndose gravemente limitada.