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Imagen: Odepa.

Proyecto en O’Higgins busca hacer rentable el riego de frutales con Convento Viejo 2

  • La iniciativa caracterizará suelos y sistemas de riego en predios de Lolol, Pumanque y Marchigüe para entregar recomendaciones que mejoren eficiencia hídrica y decisiones productivas en frutales.

 

En el área de influencia del Embalse Convento Viejo 2, infraestructura definida como estratégica para la seguridad hídrica del secano costero y de los valles agrícolas de O’Higgins, INIA Rayentué activó una consultoría que apunta al desafío productivo: no basta con tener agua, ahora hay que usarla con precisión para que los frutales sean rentables en un territorio históricamente marcado por la escasez.

El embalse, ubicado en la cuenca del Estero Chimbarongo, ha permitido incorporar nuevas superficies al riego y enfrentar con mejores herramientas la variabilidad hídrica, pero el costo del recurso y la heterogeneidad de suelos obligan a pasar de la disponibilidad a la eficiencia predial.

La consultoría considera caracterización de suelos y diagnóstico de sistemas de riego en predios agrícolas, para identificar oportunidades de mejora en eficiencia hídrica y entregar recomendaciones técnicas que permitan tomar mejores decisiones productivas.

El propósito es maximizar rentabilidad y rendimiento de los cultivos mediante un uso más eficiente del agua proveniente del sistema Convento Viejo 2, de modo que el costo del riego tenga un menor impacto en el resultado final del predio.

El proyecto, además, se mueve con una lógica frutícola amplia. En los registros de la iniciativa se considera trabajo aplicable a frutales de hoja caduca, frutales de hoja persistente y frutales de nuez, lo que abre el abanico de alternativas en reconversión o diversificación para agricultores del secano que buscan estabilidad y mejor retorno por hectárea.

En la zona ya existen experiencias y conversaciones productivas en torno a especies frutales como nogales, cerezos, carozos y cítricos, lo que refuerza el interés por contar con criterios técnicos finos para decidir qué plantar, dónde y con qué manejo de riego.

El coordinador del proyecto, Emilio Cáceres, investigador de INIA Rayentué, explicó que el énfasis está puesto en el impacto práctico del trabajo en terreno. Ese aterrizaje comenzó con la primera sesión del comité técnico realizada en Lolol, donde se presentó la estructura de la consultoría, se socializaron objetivos y se recogieron aportes de agricultores e instituciones para definir criterios de selección de los productores participantes.

 En los próximos meses se contemplan visitas técnicas a predios, elaboración de materiales y un seminario final, con el objetivo de instalar capacidades locales en uso eficiente del agua y maximizar el impacto del sistema Convento Viejo 2 en el desarrollo agrícola del secano.

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