La industria frutícola chilena está empujando un giro silencioso pero decisivo en logística: pasar del seguimiento “a pulso” a una trazabilidad digital estandarizada, capaz de sostener temporadas de alto volumen sin multiplicar el trabajo manual.
Esa transición comenzó a consolidarse con un caso aplicado directamente a la exportación de cerezas en contenedores refrigerados, donde la presión por cumplir protocolos, temperaturas y plazos se vuelve máxima y cualquier pérdida de visibilidad puede costar caro.
En ese contexto, Global Reefers y KLog.co escalaron la adopción de estándares DCSA para transformar integraciones puntuales en una infraestructura reutilizable, con potencial de extenderse a más navieras y servicios.
El punto de partida fue un problema que productores y exportadores conocen bien aunque no siempre lo nombren: cada transportista “habla” distinto. Eso se traduce en reportes incomparables, hitos que no calzan, plataformas que no se conectan entre sí y equipos operativos dedicando horas a rearmar información en planillas durante el peak.
El caso describe que, antes de adoptar estándares, la trazabilidad se veía afectada por información fragmentada, distintos formatos entre navieras y dependencia de procesos manuales, precisamente cuando se intensifica la demanda por la temporada de cerezas.
Reefer Events permite estandarizar datos vinculados al “mundo frío” (eventos y visibilidad asociados a la carga reefer), mientras que Track & Trace ordena el seguimiento logístico a lo largo del viaje del contenedor, con definiciones y APIs comunes para intercambio de información. DCSA plantea que estos estándares buscan habilitar visibilidad continua e interoperable del recorrido del contenedor y de eventos operacionales, facilitando el intercambio digital en tiempo real entre stakeholders, independiente de la plataforma.
Con ese marco, KLog.co decidió alinear su propio modelo interno al estándar, en vez de construir uno propietario. Esa elección, según el caso, ha permitido “consumir más información” a medida que las navieras enriquecen sus APIs sin tener que rediseñar el modelo cada vez, y simplificar la visualización consistente entre carriers. En paralelo, Global Reefers operó como especialista reefer e interfaz con dueños de carga, enfocándose en hitos críticos del tratamiento de frío y gestión de excepciones, más que en telemetría cruda, para facilitar decisiones y comunicación con exportadores.
El trasfondo es que la logística de fruta fresca está entrando en una fase donde competir no será solo producir bien, sino mover bien y demostrarlo con datos confiables. En logística refrigerada, la visibilidad es relevante porque protege el producto, la temporada y los márgenes; y la estandarización aparece como base para una experiencia más predecible para la cadena exportadora, en un escenario de complejidad creciente.