Con la finalización y puesta en marcha de una ambiciosa base de producción en el condado de Moyu, la región de Xinjiang está transformando el panorama de las bayas en China. Este proyecto, desarrollado por Xinjiang Agriculture and Animal Husbandry Investment (Group) Co. Ltd., representa una inversión de 660 millones de yuanes (aprox. 95.5 millones de dólares) y posiciona a la zona como un referente estratégico para el suministro invernal de arándanos.
Según informa el portal especializado Produce Report, esta nueva infraestructura cuenta con 300 invernaderos de alto estándar y una cadena industrial completa que integra desde el cultivo y la cosecha hasta centros de clasificación por cadena de frío. Se espera que, una vez que la base esté plenamente operativa, la producción anual supere las 1.500 toneladas métricas, con un valor de mercado estimado en 120 millones de yuanes.
El éxito de Xinjiang radica en su ventana de comercialización. Mientras que otras regiones productoras de China como Yunnan, Sichuan o el noreste del país concentran su oferta en primavera y verano, los arándanos de Xinjiang llegan al mercado entre finales de diciembre y mediados de abril.
Esta combinación de calidad y exclusividad temporal ha disparado los precios. Actualmente, el arándano de Xinjiang se vende al por mayor entre 80 y 120 yuanes por kilo, mientras que en el sector minorista puede alcanzar los 240 yuanes (unos 34.72 dólares) por kilogramo. A pesar de que estos precios duplican o triplican los de los arándanos ordinarios, la demanda continúa superando a la oferta.
Para los agricultores locales, el cultivo de esta baya se ha convertido en una oportunidad económica sin precedentes. En zonas como el condado de Shache, los ingresos netos por unidad de superficie pueden llegar a ser hasta 10 veces superiores a los del algodón y 15 veces más rentables que el maíz, consolidando al «oro azul» como el nuevo motor agrícola de la región de Xinjiang.