La industria de la uva de mesa en Chile se encuentra en un punto de inflexión estratégico. Bajo el concepto de «recambio varietal», el sector está ejecutando una transformación profunda que busca renovar las plantaciones antiguas por variedades modernas, más productivas y alineadas con los gustos de los consumidores globales.
Según Ignacio Caballero, director ejecutivo del Comité de Uva de Mesa de Frutas de Chile, este proceso no es solo una cuestión de estética o sabor, sino una necesidad. Chile, históricamente uno de los principales exportadores de uva de mesa del mundo, ha tenido que enfrentar la creciente competencia de países vecinos y los cambios en los patrones de consumo en mercados claves. «El recambio varietal no es opcional; es una necesidad de competitividad y sustentabilidad en el tiempo de la industria frente a los cambios en los patrones de consumo en mercados como Estados Unidos, China y Europa», señaló.
Es por ello, que la estrategia del sector nacional ha estado puesta en transitar hacia variedades que ofrecen: Mayor firmeza y post-cosecha (crucial para resistir los largos viajes marítimos), Mejor calibre y sabor (los mercados demandan uvas de mayor tamaño, crujientes y con perfiles de sabor específicos, como por ejemplo, notas de algodón de azúcar o moscatel) y una Productividad eficiente (variedades hacen un uso más eficiente de agua y menos agroquímicos, respondiendo a la crisis hídrica y a estándares de sostenibilidad).
De hecho, la industria espera llegar futuro a exportaciones, donde entre el 75% y 80% esté conformado por uvas de variedades nuevas, lo que no es y una tarea fácil, pues conlleva una inversión significativa para los agricultores. «Reemplazar una hectárea de parronales antiguos por nuevas variedades protegidas (bajo licencia) implica años de espera para la primera cosecha comercial y un alto costo inicial. Sin embargo, existe una realidad, y es que las variedades tradicionales están perdiendo espacio comercial aceleradamente, dejando al recambio como el único camino para asegurar la rentabilidad del negocio a largo plazo», aseguró.
Agregó que, con este impulso, la industria de la uva de mesa chilena busca recuperar el terreno perdido en las últimas temporadas y consolidarse como un proveedor de alta gama, demostrando que la innovación genética es la herramienta principal para enfrentar los desafíos del cambio climático y la competencia internacional.
Junto al recambio varietal, Caballero destacó que la uva de mesa nacional también requiere avanzar en contar con el Systems Approach y la rebaja de aranceles, en su principal mercado, Estados Unidos.
«El Systems Approach es, quizá, el tema más esperado por los productores de las regiones de Atacama, Coquimbo y parte de Valparaíso, pues nos sustituye la fumigación por una inspección, potenciando una mayor sustentabilidad y menores gastos en agroquímicos y la propia fumigación para los productores», observó.
Agregó que, si bien Chile había logrado la aprobación de EE.UU. para implementar el Systems Approach en 2025, un fallo judicial lo dejó en cero (a fines de 2026), tras una demanda de los productores de uva de mesa de California en contra del USDA. «Pese a la mala noticias, debemos esforzarnos por ser optimistas. Estamos a la espera de ver cómo se avanza con un nuevo proceso técnico entre el SAG y el USDA, en una reunión que se tendrá este mes, y paralelamente a ello, creemos que es clave sentarnos a la mesa con los productores de California para llegar a acuerdos», sentenció.
Otro punto destacado por el director ejecutivo dice relación a los aranceles de 10% que hoy pagan las frutas chilenas, entre ellas, las uvas en EE.UU. Un hecho que está restando rentabilidad, y que ha llevado a bajar los volúmenes enviados a este mercado, en pos de otros destinos. «No obstante, el foco no está solo en ingresar sin pagar arancel, sino que en entrar con una fruta que justifique un precio mayor, es decir, con calidad».
En dicho maro, Caballero subrayó que el éxito no depende de una sola cosa, sino que es un «trípode» estratégico, donde destacan: la genética, la logística/normativa (Systems Approach) y materias de orden comercial (aranceles, costos de insumos, entre otros).
Unidad para potenciar el consumo
El director ejecutivo del Comité abordó también problemas de consumo y sobreoferta de uvas en EE.UU. Según su análisis el consumo de uva en EE.UU. se había mantenido relativamente plano en comparación con otras frutas (como paltas). «La uva estaba perdiendo la ´batalla del snack´ porque muchas variedades tradicionales no ofrecían una experiencia de sabor consistente. Y es aquí donde el recambio varietal, así como la creación del Global Grape Group responden precisamente a la necesidad de revertir este estancamiento en consumo y volver a seducir al consumidor estadounidense».