La fruticultura chilena enfrenta un escenario en que producir bien ya no basta. La presión de los mercados, la exigencia por asegurar condición y calidad en destino, los costos operacionales y un consumidor cada vez más selectivo obligan a mirar la cadena completa con una lógica integrada. Ese fue el eje que marcó Paclife Conference 2026, encuentro que en su tercera edición fue una instancia de conexión entre investigación aplicada, innovación validada en terreno, operación y estrategia comercial.
La jornada reunió a actores del ecosistema frutícola para revisar tecnologías, experiencias y resultados concretos vinculados a la exportación de fruta fresca, con énfasis en cerezas, aunque también con espacio para arándanos y fruta de carozo. El relato de los diferentes expositores cruzó un eje transversal como es el proteger el valor de la fruta desde el origen hasta el consumidor final, entendiendo que cada decisión en la cadena impacta el resultado comercial.
Paclife, organizador del encuentro, es una empresa chilena especializada en soluciones de embalaje y atmósfera modificada para fruta fresca, con más de 35 años de experiencia en plásticos flexibles y foco en innovación para la industria exportadora.

Esta tercera versión fue concebida para conectar la investigación aplicada y la innovación validada en terreno con las decisiones estratégicas de la próxima temporada frutícola. El foco estuvo puesto en resultados obtenidos en 2024 y 2025, incluyendo ensayos en atmósferas activas, desempeño postcosecha, logística y rendimiento comercial, con el objetivo de transformar datos en decisiones concretas para una industria cada vez más exigente.
La apertura estuvo a cargo de Mauricio Riquelme, CEO y fundador de Paclife Chile, quien advirtió que la industria vive un “punto de inflexión” y remarcó que hoy la competitividad depende de tomar decisiones estratégicas con información real, validada en destino y aplicada en terreno. En la misma línea, el ejecutivo sostuvo que el gran valor del encuentro está en conectar tecnología, diseño de empaque, manejo postcosecha y comportamiento comercial en destino, en un contexto donde la condición final de la fruta puede definir el resultado económico de toda la temporada.
Uno de los conceptos más reiterados durante la jornada fue que el negocio exportador ya no se juega solo en el packing ni en el embarque, sino en el mercado final. A lo largo del encuentro se compartieron experiencias de campo y observaciones en destinos clave como Asia, reforzando que la estabilidad de la fruta, el control de variables fisiológicas y la eficiencia operativa son hoy factores decisivos para asegurar retornos comerciales.

Cristián Parra, jefe comercial de Envases Paclife, resumió esa mirada al señalar que “el negocio se define en el mercado final”, subrayando que lo que ocurre en China responde directamente a las decisiones que se toman desde el huerto. La lectura es clara para la fruticultura chilena: el éxito comercial depende cada vez más de una cadena afinada desde el origen, con decisiones técnicas y logísticas alineadas con la realidad de los destinos más exigentes.
El programa comenzó con la bienvenida de Mauricio Riquelme y siguió con la presentación de Marcela Silva y Cristián Parra, ambos de Paclife, bajo el título De la cosecha al éxito: Maximizando el valor de la fruta con datos y diseño inteligente. Luego expusieron Erica Biel, de Sanifruit, y Gonzalo Quitral, de Paclife, sobre tratamientos innovadores para arándanos, cerezas y fruta de carozo, con foco en la experiencia de I+D entre Sanifruit y Paclife en Chile.

La agenda continuó con José Monasterio, de Frusan, quien abordó la postcosecha de fruta de exportación en un mercado incierto, y con Andrés Puvogel, asesor internacional, quien reforzó la idea de que la postcosecha comienza en el huerto. Más adelante participaron Patricio Rebolledo, de Paclife Perú, con un caso de éxito sobre el crecimiento peruano; Jorge Astudillo, con una mirada sobre cerezas tempranas y la estrategia de llegar primero; María José García, de Joy Wing Mau Fruit Technologies Corporation, con foco en la estrategia comercial para China; y Rodrigo Santelices, de Envapack, quien puso el acento en automatizar para competir.
Un capítulo especialmente relevante del encuentro fue la participación de representantes de Frutas de Chile. Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, presentó «De la crisis a la oportunidad: el nuevo mapa mundial del arándano», mientras que la directora ejecutiva del Comité de Cerezas, Claudia Soler, expuso sobre «El nuevo escenario de la exportación frutícola chilena: desafíos y oportunidades». Ambas presentaciones aportaron una mirada gremial y estratégica sobre cómo se reordena la competencia internacional y qué variables deben observar las empresas exportadoras para seguir capturando valor.

«Uno de los puntos de trabajo como Frutas de Chile y Comité de Cerezas es promover la apertura comercial y fitosanitaria en distintos mercados estratégicos y apoyar al sector público también, esto es relevante para nuestras frutas e ir diversificando la llegada no solo de las cerezas, sino de todas las frutas a los diferentes mercados. Necesitamos continuar con las negociaciones con India, hacerle un update a lo que son las negociaciones con Corea e iniciar acuerdos con Marruecos y por supuesto también hacer una evaluación de lo que son las agregadurías e ir colaborando en mejorar la eficiencia de todos los que estamos involucrados en este negocio frutícola», señaló Soler.
En cuanto a la temporada de explicó que fue desafiante debido a varios motivos como un adelanto de 10 días, un año nuevo chino más tardío, un consumidor más exigente en términos de calidad y fruta que arribó sin cumplir con lo que el mercado esperaba. Por lo mismo, dijo que hoy la clave es seguir trabajando con unidad por la construcción y exportación de fruta de calidad.
Por su parte, el director ejecutivo del Comité de Arándanos, Andrés Armstrong, destacó que la industria está apostando al recambio varietal para mejorar la competitividad y entregar un producto de mejor calidad a los mercados. En este sentido, explicó: «Uno de los desafíos que tenemos como industria del arándano es llegar ser top en la consistencia, llegar con una buena firmeza, con un buen calibre, y eso nos garantizará competir mejor, y diferenciarnos por sabor, fruta más rica. Con eso los consumidores y nuestros clientes estarán dispuestos a pagar mejor. Es un camino que estamos recorriendo, y creo que vamos por un buen camino».
Agregó que hoy el principal destino de los arándanos chilenos es Europa, siendo seguido por el mercado de Estados Unidos.

La presencia de Armstrong y Soler aportó contexto y una mirada de proyección para una fruticultura que necesita combinar técnica, promoción, logística y estrategia comercial, además de dar al programa una dimensión institucional especialmente valiosa, al incorporar la visión de un gremio que hoy preside Iván Marambio y que viene empujando una agenda de competitividad, apertura de mercados y fortalecimiento del sector exportador chileno.
El principal aporte de Paclife Conference 2026 fue aterrizar discusiones que muchas veces quedan en el plano conceptual. Aquí se habló de soluciones, de resultados medidos, de comportamiento en destino y de decisiones prácticas para proteger firmeza, condición y valor comercial. En una industria donde los viajes son largos, los mercados son cada vez más selectivos y los márgenes exigen mayor precisión, ese cruce entre ciencia, tecnología, automatización y estrategia se vuelve cada vez más determinante.
El énfasis en cerezas fue especialmente significativo por el peso de esta especie en la canasta exportadora chilena y por la sensibilidad del negocio frente a variables como tiempo de tránsito, condición de llegada y respuesta del mercado. Pero el evento también dejó aprendizajes extrapolables a otras especies, como arándanos y fruta de carozo, ampliando su aporte al conjunto de la fruticultura nacional.
Redacción News Frutas de Chile