En un encuentro organizado por el Comité de Arándanos de Frutas de Chile y Corfo Araucanía, especialistas analizaron las herramientas microbiológicas y la información climática para enfrentar las enfermedades de la madera y fortalecer la resiliencia de las plantas.
Con el firme propósito de entregar herramientas concretas ante los cambiantes escenarios meteorológicos y las presiones sanitarias que afectan a las plantaciones de arándanos en la zona centro-sur país, el Comité de Arándanos de Frutas de Chile, conjuntamente con Corfo Araucanía, llevó a cabo la jornada técnica: «Gestión Climática y Fitosanitaria para el buen establecimiento de los huertos».

El evento se realizó el 26 de mayo en Temuco, convocando a productores, asesores y especialistas del sector.
Julia Pinto, gerenta técnica del Comité de Arándanos, destacó la relevancia estratégica de esta actividad, subrayando la buena convocatoria y el interés de la industria por adoptar un enfoque preventivo integral. Según explicó “el correcto establecimiento de los huertos no solo depende de las condiciones del suelo y el riego, sino de una planificación rigurosa que anticipe los vaivenes del clima actual”.
Agregó que, para el Comité, “estas instancias colaborativas junto al sector público permiten transferir conocimiento de vanguardia directamente a los productores, impulsando la competitividad regional y resguardando los estándares de exportación del arándano chileno”.

La jornada contó con las intervenciones de Gaston Ulloa, de Biofuturo, quien analizó el tema: «Relaciones de Microorganismos y planta: Estrategias de protección oportunas del Huerto», y Leonel Fernandez de la Fundación para el Desarrollo Frutícola, con la temática «Análisis de los Factores Agroclimáticos que afectan la producción y proyección estacional».

Otro de los temas analizados, durante la jornada estuvo a cargo de Luis Romero, ingeniero agrónomo, magíster en ciencias y gerente técnico de Bio Insumos Nativa, quien expuso sobre el control de enfermedades que atacan la estructura de las plantas.
El especialista llamó a estar atentos ante el impacto silencioso de las enfermedades de la madera, detallando que se han identificado más de un centenar de especies patógenas, pertenecientes a varias decenas de géneros de hongos como ascomicetes y basidiomicetes. Entre las amenazas más recurrentes que dañan los huertos locales, describió la presencia del plateado, la muerte regresiva y diversas formas de cancrosis (o chancro) que merman la capacidad productiva de los arbustos si no se interviene a tiempo.
Romero enfatizó que la clave para la sustentabilidad del negocio radica en pasar de un modelo «inestable» a un sistema «biológicamente estable».
En este marco, explicó que los huertos con baja biodiversidad y suelos degradados experimentan altas oscilaciones de pH, escasa descomposición o transformación de materia orgánica y una fuerte propensión al estrés hídrico o térmico, lo que genera un ambiente ideal para la proliferación de patógenos.
Por el contrario, observó que la incorporación de consorcios microbiológicos nativos (grupos de microorganismos benéficos) permite colonizar de forma activa las heridas de poda y los tejidos vulnerables, logrando una supresión natural de hongos dañinos mediante la competencia por el espacio y los nutrientes.
Finalmente, el representante de Bio Insumos Nativa relevó el uso de soluciones biológicas que actúan en momentos críticos del desarrollo fenológico del arándano. De este modo, “la combinación de una microbiología activa en el suelo con una nutrición equilibrada permite que el cultivo despliegue sus propias defensas naturales ante las exigencias del entorno”, cerró.