Frutas de Chile entregó un balance preliminar sobre los efectos que han generado los sistemas frontales en las distintas regiones productoras del país, solidarizando con los damnificados y detallando las implicancias productivas, logísticas e hídricas para el sector.
«Desde Frutas de Chile lo primero que quisiéramos es lamentar las pérdidas de vidas humanas que se han producido en esta situación climática extraordinaria que ha tenido que vivir nuestro país y también las casas que han sido arrastradas por la activación de quebradas y la crecida de los ríos, lo que lamentamos profundamente», precisó el gerente general de Frutas de Chile, Miguel Canala-Echeverría.
En materia productiva, el ejecutivo indicó que la entidad se mantiene en permanente contacto con productores y empresas exportadoras, situando el foco de mayor complejidad en la zona norte y centro del país, con especial atención en la región de Coquimbo.
«Hemos estado en permanente contacto con los productores y las empresas, visualizando que los problemas se han focalizado, particularmente en la Región de Coquimbo. Hemos tenido cortes de caminos y hay algunas plantas que han resultado inundadas, especialmente en la zona de Ovalle. Eso ha implicado en la práctica la suspensión de las operaciones de cosecha y embalaje de la fruta, esperando a que se restablezca la conectividad y las operaciones normales.»
Las principales dificultades destacadas por el gerente general, se han concentrado en la conectividad. «Hasta ahora no hemos registrado daños significativos en huertos ni en infraestructura. Las principales dificultades se han concentrado en la conectividad vial, con cortes de caminos y aislamiento de algunos sectores rurales, lo que podría generar retrasos en el traslado de trabajadores, insumos y fruta, así como en las inspecciones y en algunas exportaciones programadas para la próxima semana», sostuvo.
Agregó: «En los huertos en general, salvo situaciones puntuales, no hemos tenido mayores problemas; la situación se complica básicamente en lo que tiene que ver con las plantas de embalaje y la conectividad, lo que ha llevado a la suspensión de las operaciones hasta que las condiciones climáticas lo permitan.»
Desde el punto de vista exclusivamente agrícola, las intensas precipitaciones representan una señal muy positiva tras el prolongado período de sequía que afecta a diversas regiones del país. El agua acumulada fortalece la disponibilidad de recurso hídrico para el riego en los próximos meses y otorga mayor seguridad a la actividad frutícola nacional.
En este marco Canala-Echeverría destacó la recuperación registrada en obras de acumulación claves de la Región de Coquimbo: «Hemos estado evaluando la situación de los embalses, que es otra mirada dentro de esta complida situación y donde hay noticias relevantes. La zona ha estado afectada por una sequía muy grande y embalses como La Paloma, que es sumamente importante porque abastece de agua a la población y para riego, tenía un 4,2% de su capacidad y hoy día tiene un 17%. Lo mismo ocurre con el embalse Puclaro, que también alcanzó un 17% de su capacidad máxima. Evidentemente esto es una noticia alentadora dentro de la emergencia», observó.
Frente al comportamiento de la oferta exportable y el abastecimiento de los mercados internacionales, Frutas de Chile recalcó que aún es prematuro anticipar eventuales variaciones en los volúmenes finales o impactos en los precios. Hasta la fecha no existen antecedentes que apunten a una disminución relevante de la producción total.
Finalmente, el gerente general de Frutas de Chile indicó que seguirán «monitoreando la evolución de los nuevos sistemas frontales que se predicen para esta semana en coordinación con nuestros comités y asociados para evaluar posibles impactos».
Redacción News Frutas de Chile