La estrategia es ampliar los destinos de su creciente producción de arándanos. Egipto autorizó oficialmente el ingreso de arándanos frescos procedentes de ese país, convirtiéndose en el mercado número 76 habilitado para esta fruta y abriendo una nueva alternativa comercial en África y Medio Oriente.
La apertura es resultado de más de un año de trabajo técnico y negociaciones fitosanitarias entre el Servicio Nacional de Sanidad Agraria de Perú (SENASA) y las autoridades egipcias, proceso que permitió establecer los requisitos sanitarios necesarios para que productores y exportadores peruanos puedan comenzar a desarrollar comercialmente este destino.
El anuncio cobra particular relevancia porque ocurre en un momento en que el arándano se ha convertido en uno de los pilares de la agroexportación peruana y en que la industria enfrenta un desafío cada vez más evidente: encontrar nuevos consumidores para absorber una producción que continúa creciendo.
Las exportaciones, que en 2015 bordeaban las 10.200 toneladas, alcanzaron aproximadamente 373.514 toneladas durante 2025, de acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI).
En términos económicos, los envíos del año pasado superaron los US$2.457 millones, consolidando al arándano como uno de los productos estrella dentro de la oferta agroexportadora peruana.
Ese crecimiento ha estado acompañado por una fuerte expansión de la superficie productiva. Perú pasó desde una industria relativamente pequeña a disponer actualmente de más de 20 mil hectáreas certificadas para exportación.
La habilitación egipcia adquiere interés no solo por el tamaño de su población —superior a los 120 millones de habitantes— sino también por su ubicación estratégica.
Egipto funciona como una puerta de entrada relevante hacia mercados del norte de África y Medio Oriente, zonas donde las exportaciones sudamericanas de fruta fresca todavía poseen un espacio considerable para desarrollarse.
Para Perú, avanzar hacia estos destinos permitiría complementar mercados tradicionales como Estados Unidos, Europa y China.
Sin embargo, contar con acceso fitosanitario no significa necesariamente que los embarques comiencen inmediatamente a gran escala.
A partir de ahora comienza una segunda etapa: exportadores e importadores deberán evaluar variables como demanda, precios, logística, tiempos de tránsito, cadena de frío, formatos comerciales y preferencias de los consumidores egipcios.
Es precisamente allí donde se definirá el verdadero potencial del nuevo mercado.
La expansión geográfica de la industria responde también a una necesidad estructural. A pesar de disponer de decenas de mercados habilitados, gran parte de los arándanos peruanos continúa concentrándose en un grupo reducido de compradores.
Estados Unidos mantiene ampliamente su condición de principal destino, seguido por Países Bajos, China, Reino Unido y Hong Kong.
En conjunto, estos cinco mercados reciben más del 90% de los embarques peruanos, según antecedentes oficiales.
Esta elevada concentración significa que cualquier variación en demanda, precios o condiciones comerciales de esos destinos puede tener repercusiones significativas para toda la cadena exportadora.
Por ello, aperturas como Egipto adquieren una importancia que trasciende los volúmenes iniciales que puedan enviarse.
Cada nuevo mercado representa una alternativa para distribuir riesgos y construir paulatinamente una red comercial más amplia.
En el plano productivo, el crecimiento de la industria también está fuertemente concentrado geográficamente.
La región de La Libertad representa aproximadamente 53% de los envíos peruanos de arándanos, seguida por Lambayeque, con cerca de 22%, e Ica, con alrededor de 10%.
Las restantes exportaciones provienen principalmente de Lima, Áncash y Piura.
Este mapa productivo se ha ido modificando a medida que nuevas variedades permiten adaptar el cultivo a distintas condiciones agroclimáticas y ampliar las ventanas de cosecha.
Precisamente la innovación genética ha sido una de las claves del crecimiento peruano, permitiendo aumentar rendimientos, mejorar calibre, firmeza, sabor y condición de llegada.
Durante buena parte de la última década, el principal objetivo de Perú estuvo concentrado en expandir superficie, aumentar producción y consolidar su posición internacional. Hoy ese escenario comienza a cambiar.
Con una oferta anual que supera ampliamente las 370 mil toneladas, la capacidad para generar demanda, diversificar destinos y sostener precios competitivos será cada vez más determinante.
El ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Marco Vinelli, valoró la apertura señalando que representa una nueva oportunidad para el sector agroexportador y particularmente para los productores vinculados al cultivo.
Desde SENASA también destacaron que la autorización refleja el reconocimiento internacional al sistema sanitario peruano y al cumplimiento de los protocolos exigidos por los países compradores.