La Generación Z se ha posicionado como el grupo generacional más propenso a incrementar su ingesta de frutas y verduras respecto al año anterior. Así lo revelan recientes análisis de la industria, destacando el informe The Power of Produce 2026 de FMI – The Food Industry Association y un estudio de The Food Institute, los cuales señalan que este segmento demográfico (14 a 29 años) está redefiniendo la demanda y abriendo oportunidades estratégicas para el sector frutícola.
Actualmente, la fruta representa cerca del 56% del volumen total de productos frescos comercializados en Estados Unidos, un dinamismo traccionado en gran medida por Millennials y la Generación Z.
El motor de este cambio radica en la transformación de las ocasiones de consumo. Los jóvenes priorizan la conveniencia y la portabilidad para acompañar rutinas diarias fragmentadas, incorporando la fruta principalmente en el desayuno rápido y como colación o snack.
Esta tendencia favorece a opciones de consumo inmediato y fácil transporte, tales como berries, uvas, mandarinas, fruta cortada y formatos individuales, empujando a la fruta a competir directamente con otros snacks procesados.
Para la Generación Z, el concepto de salud ha evolucionado hacia la búsqueda de beneficios específicos y tangibles: salud intestinal, energía, concentración y bienestar integral.
Este interés no solo potencia el consumo en fresco, sino que también estimula categorías de mayor valor agregado como smoothies, fruta congelada, deshidratados y bebidas funcionales (un mercado que crece al 8% anual). En paralelo, la sostenibilidad, los envases ecoamigables y la transparencia en el origen han dejado de ser diferenciadores opcionales para convertirse en requisitos básicos exigidos por estos compradores.
El entorno digital juega un rol determinante en el descubrimiento de alimentos: el 46% de los consumidores Gen Z afirma haber probado un nuevo producto fresco tras verlo en redes sociales, y un 45% busca en plataformas como TikTok o Instagram nuevas formas de preparación.
No obstante, los expertos advierten que la viralidad solo motiva la prueba inicial; la calidad, el sabor y la relación precio-valor son los factores que garantizan la recompra en un público cada vez más crítico.
Pese al creciente interés, el informe de FMI apunta a que aún existe un amplio margen de crecimiento: solo el 31% de los consumidores come frutas y verduras a diario, mientras que un 44% lo hace tres días por semana o menos.
Conquistar a la Generación Z representa una apuesta estratégica a largo plazo. Para la industria frutícola, el desafío consistirá en adaptar formatos, envases y comunicación para que consumir fruta fresca y procesada sea tan accesible, práctico y atractivo como las alternativas ultraprocesadas del mercado actual.
Redacción News Frutas de Chile