El sector del arándano en México cerró su última temporada con un volumen de 72.900 toneladas exportadas, cifra que representa un incremento cercano al 15% respecto al ejercicio previo. La recuperación cobra especial relevancia luego de dos temporadas complejas y desafiantes, en los que los envíos no habían logrado sobrepasar la barrera de las 65.000 toneladas y los productores debieron lidiar con costos operativos al alza y márgenes de rentabilidad reducidos.
Pese al repunte en volúmenes, la industria señaló que los números había que analizarlos con cautela. Juan José Flores, director general de la Asociación Nacional de Exportadores de Berries de México (Aneberries), explicó que este salto en exportaciones respondió en gran medida a factores coyunturales, en particular a una menor disponibilidad de fruta dentro de ciertos estados de Estados Unidos, a raíz de complicaciones meteorológicas locales, lo que abrió una ventana de demanda adicional para el producto mexicano.
Hacia las próximas temporadas, el sector descarta mantener un ritmo de expansión acelerado en volumen y proyecta variaciones anuales mucho más moderadas, en torno al 5%. La visión compartida por los productores apunta a que el crecimiento sostenido ya no dependerá de buscar peaks de volumen, ni de aprovechar ventanas temporales fortuitas, sino que de consolidar una presencia regular respaldada por una oferta consistente a lo largo de todo el año.
En ese sentido, la industria mexicana ha iniciado una transición estratégica hacia el recambio varietal y la planificación agronómica de largo aliento. El propósito central radica en abastecer a un consumidor global cada vez más exigente con fruta catalogada como prémium, donde la propuesta de valor combine sabor, calibre y firmeza con estándares rigurosos de inocuidad alimentaria, sostenibilidad y responsabilidad socioambiental.
A este escenario se suma la creciente competencia de otros países productores en el calendario internacional y la volatilidad que impone el cambio climático en los huertos. Según destacan desde Aneberries, los vaivenes del tiempo exigen ajustes constantes en el manejo técnico del cultivo para evitar desfasajes indeseados en los calendarios de cosecha, haciendo de la tecnología, la genética moderna y la calidad diferencial la mejor defensa de México en los mercados del exterior.