La gestión del agua en la agricultura está incorporando nuevos modelos de colaboración entre empresas, productores y desarrolladores de tecnología. Coca-Cola presentó recientemente los avances de su estrategia hídrica en América Latina.
La escasez hídrica, la necesidad de mantener la productividad agrícola y los mayores requerimientos de sostenibilidad están impulsando nuevas formas de colaboración entre empresas y productores. En este escenario, Coca-Cola dio a conocer los avances de su estrategia de seguridad hídrica en América Latina, que incluye más de 90 proyectos en los 39 mercados donde opera en la región.
El anuncio fue abordado durante un panel realizado en la SDG Media Zone de Naciones Unidas, en Nueva York, en el contexto de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU. La instancia reunió a Sergio Londoño, vicepresidente sénior de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de Coca-Cola América Latina; Monica Ellis, directora ejecutiva de Global Water Challenge; y Jairo Trad, cofundador y CEO de Kilimo.
La participación chilena tiene una expresión concreta en la cuenca del Maipo, donde Coca-Cola informa que desarrolla un proyecto junto a Kilimo para acompañar a agricultores en la reducción del uso del agua.
De acuerdo con la información publicada por la compañía en Chile, la iniciativa busca mejorar el rendimiento del riego hasta en un 30%, proyecta recuperar 1.950.000 metros cúbicos de agua anuales y contempla beneficiar a 30 agricultores.
Son objetivos informados por Coca-Cola, no resultados finales verificados del proyecto.La propuesta combina tecnología, información sobre el consumo de agua y mejoras en la infraestructura de riego. Su particularidad es que incorpora ahorros hídricos verificados, lo que permite vincular las inversiones agrícolas con objetivos de seguridad hídrica de empresas que comparten una misma cuenca.
Para los productores de fruta, este modelo plantea una alternativa de financiamiento de mejoras tecnológicas. No obstante, los antecedentes públicos consultados no especifican qué especies frutales participan actualmente en el proyecto chileno, cuáles son los requisitos de incorporación ni qué proporción de las metas anunciadas ya se ha materializado.
Durante el encuentro en Naciones Unidas, Jairo Trad explicó que Kilimo trabaja junto a Coca-Cola con agricultores de Chile, Argentina, Perú y México.
El modelo considera incentivos económicos para que los productores puedan invertir en infraestructura y tecnologías destinadas a utilizar el agua de manera más eficiente, procurando mantener o mejorar los rendimientos agrícolas.
Según los antecedentes presentados en el panel, Kilimo destinó durante 2025 alrededor de US$4 millones directamente a agricultores a escala mundial para este tipo de inversiones. La cifra es global y no corresponde exclusivamente a los proyectos desarrollados con Coca-Cola ni a los agricultores chilenos.
La estrategia regional incorpora herramientas de monitoreo satelital e inteligencia artificial para apoyar la gestión del agua y las decisiones agrícolas.
Durante el panel, Sergio Londoño explicó que el trabajo de Coca-Cola busca combinar la protección de acuíferos y mantos freáticos con mejores prácticas agrícolas e innovación tecnológica.
También resulta fundamental distinguir entre reducir el agua aplicada en un huerto y generar un ahorro hídrico efectivo para toda una cuenca. Este último requiere considerar el destino del agua que deja de utilizarse, las necesidades de otros usuarios y los efectos sobre los sistemas hídricos locales.
La colaboración con agricultores forma parte de una estrategia más amplia que también incluye proyectos de recuperación de agua y soluciones basadas en la naturaleza.
En Chile, Coca-Cola destaca una iniciativa de restauración de ecosistemas precordilleranos mediante estructuras de almacenamiento de hielo, conocidas como estupas de hielo, asociadas al proyecto Nilus. La compañía señala que cada estructura puede contribuir con más de dos millones de litros adicionales a las napas que alimentan la cuenca del Maipo.
Asimismo, informa haber recuperado dos millones de metros cúbicos de agua en el altiplano chileno mediante técnicas ancestrales de cultivo aplicadas en 225 hectáreas, orientadas a mejorar la infiltración de los suelos.
Monica Ellis, directora ejecutiva de Global Water Challenge, planteó durante el encuentro la necesidad de fortalecer la coordinación entre empresas, gobiernos, comunidades y organizaciones locales, así como reducir las barreras que dificultan el financiamiento conjunto de proyectos hídricos.
En una actividad como la fruticultura de exportación, donde el riego incide directamente en el rendimiento, el calibre y la condición de la fruta, la gestión hídrica se consolida como un componente de la competitividad productiva.