En un escenario de costos crecientes, mayor presión hídrica y mercados cada vez más exigentes en calidad, trazabilidad y sostenibilidad, la agricultura de precisión empieza a consolidarse como una herramienta menos aspiracional y más estratégica para el negocio frutícola.
Bajo ese contexto, Santiago será sede del 4º Congreso Latinoamericano de Agricultura de Precisión (CLAP 2026), que se realizará entre el 15 y el 19 de marzo de 2026 y reunirá a especialistas internacionales, investigadores, empresas tecnológicas y actores del sector agrícola para discutir las soluciones que están redefiniendo la gestión de los predios en la región.
Organizado por la Asociación Latinoamericana de Agricultura de Precisión (ALAP), la Sociedad Internacional de Agricultura de Precisión (ISPA) y la Universidad Técnica Federico Santa María, el encuentro se desarrollará en el Hotel DoubleTree de Santiago y buscará posicionarse como una instancia clave para transferir conocimiento aplicado al campo latinoamericano. La agenda considera conferencias magistrales, sesiones técnicas, talleres prácticos, demostraciones tecnológicas, paneles y una muestra comercial vinculada a innovación agrícola.
La agricultura de precisión apunta justamente a resolver varios desafíos que hoy marcan la competitividad del sector: aplicar agua, fertilizantes, fitosanitarios y otros insumos con mayor exactitud, responder a la variabilidad dentro del huerto y tomar decisiones basadas en datos capturados por sensores remotos, drones, satélites, GPS, big data e inteligencia artificial. Según la nota original, este enfoque permite manejar cada zona del campo de acuerdo con sus propias condiciones de suelo, topografía, nutrientes y crecimiento, en lugar de operar bajo criterios uniformes.
Ese cambio de lógica cobra especial valor en fruticultura, donde cada mejora en eficiencia puede tener efectos directos sobre costo por kilo, condición de fruta, calidad de cosecha y desempeño en destino. Estas tecnologías permiten optimizar recursos y reducir impacto ambiental, además de ofrecer herramientas para reaccionar en tiempo real frente a sequías, plagas, enfermedades y eventos climáticos cambiantes. También recoge que, en ciertos contextos, la adopción de tecnologías de precisión puede reducir hasta en 30% el uso de fertilizantes y pesticidas, un dato especialmente sensible para empresas que enfrentan márgenes más ajustados y mayores exigencias regulatorias y comerciales.
Otro punto relevante para el mundo exportador es que el congreso reunirá voces con experiencia en investigación aplicada, teledetección, viticultura de precisión, fertilización, análisis geoespacial y manejo integrado. Entre los expositores confirmados figuran Hugo Campos Quiroz, del Centro Internacional de la Papa; Ana de Castro y José Manuel Peña, del CSIC de España; Javier Tardáguila, especialista en viticultura de precisión; además de expertos de Brasil, Argentina, Estados Unidos y España. Esa diversidad temática sugiere una agenda con alto potencial para transferir herramientas concretas a distintos sistemas productivos, incluidos cultivos permanentes y frutales orientados a exportación.
CLAP 2026 aparece como una vitrina para observar hacia dónde se mueve la agricultura regional. La señal de fondo es clara: digitalización, automatización y manejo sitio-específico ya no son solo parte del lenguaje de la innovación, sino variables que empiezan a incidir en la rentabilidad, la sustentabilidad y la capacidad de competir en los mercados globales.