
El nombramiento de Rossana Costa -ex Directora de Presupuesto- como consejera de reemplazo de Rodrigo Vergara en el Banco Central me genera suspicacias.
Primero, su especialidad es la política fiscal, no la monetaria y segundo no tiene post títulos [ni master, ni doctorado], o sea pocos méritos académicos a ojos del mercado, calificadoras de riesgo y analistas internacionales.
Adicionalmente, ya hay un sesgo fiscal entre los consejeros del Banco Central. Vea usted, Mario Marcel, el actual presidente del Consejo y Joaquín Vial, fueron directores de presupuesto.
A pesar de lo anterior, el mayor problema que surge del nombramiento de Rosanna Costa, no está en ella, sino en que todavía campea la lógica del binominal.
Han pasado más de 25 años desde que se nombrara el primer Consejo del Banco Central, sobre el cual yo tenía serias dudas de su neutralidad a la hora de adoptar decisiones de política monetaria.
El tiempo se ha encargado de demostrar que estaba totalmente equivocado. De hecho, los consejeros que tenían militancia, renunciaron a sus partidos cuando asumieron.
Es posible que la nominación de los consejeros lleve consigo una cierta sensibilidad del mundo político. Pero a decir verdad, los economistas pensamos parecido en temas técnicos. De hecho no conozco a ningún colega que tenga ideas demasiado alejadas de la media de las opiniones técnicas en aspectos económicos.
Y en materia de política monetaria, el único factor persistente en las decisiones del consejo, es la prudencia. El evitar adoptar decisiones apresuradas.
Que Rosanna Costa tenga una sensibilidad de derecha, no aporta nada al Banco Central.
De hecho, la mirada del nuevo consejo estará compuesta por 3 miembros con sesgo fiscal, uno con sesgo académico y otro con sesgo monetario, un master en economía, tres doctores en economía, dos de la U. Católica, tres de la U. de Chile, tres con post títulos en EE.UU. y uno en Inglaterra, y ninguno con especialidad en finanzas.
El mayor problema del mecanismo de nombramiento de los Consejeros del banco Central, es que privilegia lo político y no la diversidad técnica.
Es curioso que cuando el mayor riesgo que tiene la economía chilena en este minuto es perder la disciplina fiscal [alto déficit, sobre estimaciones de crecimiento futuro y deuda creciente], haya tres consejeros del Banco Central que hayan sido Directores de Presupuesto.