Las tensiones en el golfo Pérsico han escalado significativamente tras la entrada en vigor, este lunes, de un bloqueo naval impuesto por el gobierno de Donald Trump en el estrecho de Ormuz. La medida busca frenar el flujo de recursos hacia Irán, centrando sus operaciones en la interceptación de navíos que transiten por aguas internacionales.
Según informó la BBC, el presidente estadounidense dio instrucciones precisas a la Armada para buscar e interceptar cualquier buque que haya pagado peajes a las autoridades iraníes, calificando dichos cobros como «ilegales». Trump enfatizó que no se garantizará el paso seguro en alta mar a quienes financien al régimen de Teherán mediante estos pagos.
Además de las interceptaciones, el plan incluye el despliegue de fuerzas para localizar y destruir minas navales en la zona. El gobierno de Estados Unidos sostiene que estas minas han sido colocadas por Irán para desestabilizar el comercio marítimo en uno de los pasos estratégicos más importantes del mundo para el suministro global de energía. Esta operación marca un nuevo capítulo de confrontación directa en la región, elevando la alerta entre la comunidad internacional por las posibles repercusiones en el precio del petróleo y la seguridad global.