El sector de los productos frescos se prepara para una transformación significativa hacia el año 2026. Según el informe anual Fresh Trends 2026 de The Packer, el éxito en las ventas de frutas y verduras ya no dependerá solo del precio, sino de entender a los nuevos «compradores de poder» y redefinir el concepto de valor en el estante.
A continuación, se detallan las siete oportunidades estratégicas que marcarán la pauta en la industria:
Uno de los hallazgos más sorprendentes es el papel dominante de los hombres en categorías diferenciadas. Los datos indican que los consumidores masculinos están comprando más productos orgánicos, variedades premium (como fresas de alta gama) y artículos de valor añadido que las mujeres. Además, muestran una mayor disposición a pagar un sobreprecio por productos que consideran superiores.
Para las generaciones más jóvenes, la sección de frutas y verduras no es solo una parada necesaria, sino una experiencia culinaria. Los consumidores menores de 45 años lideran la compra de especialidades como arándanos jumbo, pimientos dulces para snacks y hongos exóticos. Su interés por lo local y lo nuevo es el principal motor de innovación para los minoristas.
A pesar de ser un producto básico, el plátano vive un auge sin precedentes. Con un 92% de penetración en los hogares, se ha consolidado como el snack funcional por excelencia, integrándose en las rutinas de los consumidores activos que lo combinan con suplementos y batidos de proteínas.
Aunque la mayoría sigue comprando productos convencionales, el sector orgánico se mantiene resiliente gracias a los millennials y, nuevamente, a los hombres. De hecho, el informe señala que un segmento de hombres «superleales» está dispuesto a pagar hasta un 50% más por opciones orgánicas, el doble de la tasa registrada entre las mujeres.
Walmart y Target se han convertido en el destino principal para quienes buscan productos orgánicos, capturando casi la mitad de estos compradores. Esta tendencia es aún más fuerte entre la Generación Z, donde casi el 60% prefiere estas grandes superficies para sus compras de alimentos limpios y sostenibles.
En 2026, el consumidor define «valor» a través de la funcionalidad y la salud. Se busca «combustible» para el cuerpo: productos que aporten fibra, proteínas y beneficios digestivos. El precio sigue siendo importante, pero la versatilidad culinaria y los beneficios para el bienestar están ganando terreno como argumentos de venta.
Con casi el 80% de las calorías consumidas dentro del hogar, la oportunidad reside en vender soluciones completas de alimentación. El marketing está pasando de mostrar una simple hortaliza a enseñar cómo esa hortaliza facilita el «meal prepping» (preparación de comidas semanal), una práctica en crecimiento que busca conveniencia y nutrición en un solo paquete.
Finalmente, es importante tener presente que, para capitalizar estas tendencias, los expertos sugieren que se adapte la publicidad para incluir más perfiles masculinos, creen exhibiciones visualmente atractivas para las redes sociales de los jóvenes y posicionen productos cotidianos —como el plátano, la uva, la manzana—, junto a suplementos deportivos para resaltar su valor funcional.