El cierre de brotes en Barreda y Chitita se suma a campañas de organismos y municipios del norte, noticia relevante para resguardar la fruticultura.
La erradicación de los brotes de Mosca de la Fruta en los sectores de Barreda y Chitita no es un hecho aislado. Marca un nuevo avance dentro de la estrategia nacional para contener esta plaga cuarentenaria y mantener la condición de Chile como país libre, un estatus que permite exportar fruta fresca sin exigencias cuarentenarias adicionales.
El Servicio Agrícola y Ganadero recordó recientemente que, solo entre 2024 y 2025, ha logrado erradicar 24 brotes de esta plaga.
Para enfrentar este escenario, el organismo ha fortalecido una red nacional de 16.500 trampas de vigilancia, que se ampliará a 29.000, y aplica un protocolo que combina muestreo intensivo de fruta, destrucción de hospedantes, aplicaciones focalizadas y liberación de insectos estériles.
En el propio valle de Codpa, la coordinación con la comunidad venía trabajándose hace meses. En octubre, se reportó un encuentro entre el SAG y la Municipalidad de Camarones con productores y vecinos, donde se explicaron en terreno los protocolos de vigilancia, control y tratamiento, así como la importancia de contar con canales directos de comunicación con las y los agricultores.
En esa instancia se acordó instalar una mesa bimensual para abordar impactos productivos y sociales de eventuales focos, incluyendo medidas de apoyo para adultos mayores y la salud mental de la comunidad rural.
El refuerzo institucional también ha venido desde INDAP, que a inicios de noviembre anunció la asignación de 31,25 millones de pesos en recursos de emergencia para pequeños productores y productoras de Arica y Parinacota, destinados a apoyar el control y la erradicación de brotes de mosca de la fruta en la región. Estos fondos buscan mitigar los costos que implica cumplir con las medidas de la campaña, como podas, manejo de residuos y reemplazo de árboles afectados.
La amenaza de la mosca de la fruta es especialmente sensible para la fruticultura de exportación, pero también para la agricultura en general. La plaga puede atacar más de 250 especies de frutas y hortalizas y sus larvas destruyen el fruto desde el interior, con pérdidas totales para productores y empacadores.
En este contexto, la erradicación de Barreda y Chitita envía una señal positiva al sector agrofrutícola: cuando hay detección temprana, protocolos claros y compromiso comunitario, es posible contener la plaga y seguir defendiendo la competitividad internacional de la fruta chilena.
El desafío, advierten las autoridades, es sostener la vigilancia, combatir el ingreso clandestino de fruta y mantener informada a la ciudadanía para que la mosca de la fruta no encuentre oportunidades para reingresar ni dispersarse.