En Lo Prado, la ministra de Agricultura, Ignacia Fernández, junto al director nacional (s) del SAG, Óscar Camacho, presentó la campaña “Por si las Moscas”, una ofensiva comunicacional para educar a viajeros y consumidores sobre los riesgos de ingresar fruta o material vegetal sin autorización y las sanciones asociadas.
La acción se inserta en el plan “Chile NO a la Mosca de la Fruta”, cuyo objetivo es cortar rutas de entrada y reducir al mínimo las probabilidades de establecimiento de la plaga en áreas productivas.
El director nacional (s) del SAG, Óscar Camacho, subrayó la magnitud del despliegue institucional. “Nuestra sanidad es un factor de competitividad para la agricultura chilena. Actualmente tenemos miles de trampas instaladas a lo largo del país y más de 600 funcionarios desplegados solo en la Región Metropolitana, con un presupuesto cercano a los $20 mil millones destinados a esta campaña nacional”, precisó.
Tras el lanzamiento, las autoridades se trasladaron al Centro de Operaciones de la Mosca de la Fruta del SAG, en Quinta Normal, donde recibieron un nuevo cargamento de ocho millones de pupas de moscas estériles, provenientes de Argentina y del norte de Chile, insumo clave para sostener las liberaciones programadas de machos estériles.
El estatus sanitario sigue siendo un activo país. Chile conserva la condición de libre de Mosca de la Fruta gracias a un sistema de vigilancia, contención y erradicación temprana, basado en redes de trampeo, muestreos, cuarentenas y la aplicación de la Técnica del Insecto Estéril (TIE), una herramienta ambientalmente segura que suprime poblaciones al impedir descargas fértiles.
Según el Ministerio de Agricultura, al 4 de noviembre de 2025 se reportan 26 brotes erradicados y 42 en proceso entre 2024 y 2025, junto con el decomiso de más de 345 mil kilos de productos agrícolas ilegales en fronteras. Estas cifras explican el énfasis en la campaña ciudadana y en los controles a viajeros, un frente donde el flujo turístico añade presión al sistema.
La ministra Ignacia Fernández destacó el carácter ciudadano de esta nueva fase del plan. “Queremos hacer una campaña importante en el marco del plan integral Chile NO a la mosca de la fruta. La hemos denominado Por si las Moscas justamente para darle cercanía a la ciudadanía. Hay personas que no necesariamente conocen la relevancia de proteger nuestro patrimonio sanitario, que es clave para la estrategia exportadora del país y para el consumo interno de frutas sanas y seguras”, señaló la secretaria de Estado.
El SAG ha reiterado que la mayor amenaza proviene del ingreso irregular de alimentos por pasos fronterizos, por lo que el componente educativo busca involucrar a la comunidad en la protección del patrimonio fitosanitario, soporte de la estrategia exportadora de fruta fresca. En paralelo, el Ejecutivo discute un fortalecimiento del marco sancionatorio para disuadir conductas de riesgo, tema que ha concitado apoyo gremial en la cadena frutícola.
El alcalde de Lo Prado, Maximiliano Ríos, valoró el trabajo coordinado entre el Ministerio, el SAG y los municipios. “Aquí confluyen distintas voluntades: la autoridad ministerial, el municipio y sobre todo nuestros vecinos y vecinas. Este trabajo requiere confianza, porque Chile es un país exportador y la mosca de la fruta representa una amenaza permanente. Por eso, acciones como esta son de enorme relevancia para nuestra comuna”, indicó.
Para la operación en terreno, la recepción de pupas estériles permitirá sostener el ritmo de liberaciones en áreas bajo regulación cuarentenaria y en anillos de seguridad de la zona centro-norte, reforzando la respuesta ante detecciones puntuales y protegiendo ventanas comerciales sensibles. La TIE —usada por Chile desde hace años— reduce la presión de la plaga sin residuos, factor valorado por mercados exigentes.

El llamado de la autoridad al mundo productivo es a mantener protocolos de bioseguridad predial, notificar hallazgos sospechosos y colaborar con el muestreo del SAG. A los viajeros, no transportar fruta, hortalizas ni plantas sin certificación.
La continuidad del sello “libre de mosca” no solo sostiene el consumo interno seguro; resguarda la competitividad de un sector que depende de tiempos de embarque y aperturas fitosanitarias.