El conflicto comercial entre los productores de frutillas de Estados Unidos y México ha escalado a niveles legales. El grupo Strawberry Growers for Fair Trade (SGFT), compuesto principalmente por productores de Florida, presentó el pasado 31 de diciembre de 2025 una petición ante el Departamento de Comercio (DOC) y la Comisión de Comercio Internacional de EEUU (USITC). La denuncia sostiene que la fruta mexicana se vende por debajo de su valor justo de mercado, una práctica conocida como dumping.
La investigación solicitada no abarca toda la producción anual, sino que se centra específicamente en las frutillas frescas y congeladas que ingresan a Estados Unidos, durante la temporada de invierno. El periodo bajo escrutinio comprende desde el 1 de octubre hasta el 31 de marzo 2026, meses en los que la producción de Florida es vital para el mercado interno estadounidense.
Los demandantes sostienen que el volumen masivo de importaciones mexicanas a precios artificialmente bajos ha provocado:
Una caída en la rentabilidad de las granjas estadounidenses.
Pérdida de cuota de mercado para los productores locales.
Riesgos directos sobre el empleo en el sector agrícola del sureste de EEUU.
A diferencia de otros casos comerciales, esta petición solicita un análisis de «industria regional». Los productores argumentan que, debido a que las frutillas de invierno se cultivan y consumen mayoritariamente en los estados de la Costa Este y el Sur, el impacto del comercio desleal debe evaluarse específicamente en esa zona, donde la competencia mexicana es más directa y agresiva.
El proceso legal ya tiene hitos marcados para este 2026:
20 de enero: El Departamento de Comercio (DOC) decidirá si inicia formalmente las investigaciones.
Febrero: La USITC emitirá una determinación preliminar sobre si existe un daño material o una amenaza real para la industria local.
Mediados de 2026: De avanzar el caso, se podrían imponer aranceles preliminares a las frutillas mexicanas, afectando los precios de importación para la próxima temporada.
Este caso refleja la creciente tensión en el mercado de frutos rojos y sigue los pasos de conflictos previos en otros sectores, como el del tomate, evidenciando una postura más proteccionista por parte de los agricultores de Florida para defender su hegemonía estacional.