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Productores de Ñuble proyectan salto exportador en fruticultura: Apuntan a US$ 300 millones en 3–4 años

  • Agricultores y autoridades regionales ven en la diversificación hacia macadamia, pistacho, calafate, castaño marrón y papaya una vía para aumentar divisas, aprovechar nuevas condiciones climáticas y sumar oferta para exportadoras que se instalan en la región.

La diversificación frutícola que impulsa Ñuble empieza a perfilarse como un motor de crecimiento exportador. En la última sesión del Comité de Seguimiento del proyecto “Fruticultura sostenible y resiliente al cambio climático” (GORE Ñuble–INIA Quilamapu), actores del sector remarcaron que el trabajo técnico y la incorporación de nuevas especies podrían traducirse en un aumento relevante de las exportaciones regionales en el corto y mediano plazo.

El presidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, Carlos González, valoró el avance del programa y aseguró que se está cumpliendo con los tiempos y pautas comprometidas. Enfatizó que la incorporación de nuevas especies frutales debiera transformarse en “mayores divisas” para la región y apuntó a un objetivo ambicioso: llegar al menos a US$ 300 millones en exportaciones en los próximos tres a cuatro años, apoyado por la entrada en plena producción de huertos que aún están en etapa de formación y por la instalación de nuevas exportadoras en Ñuble.

El consejero regional Pablo Jiménez, por su parte, señaló que el cambio climático también está abriendo oportunidades para frutales que antes no se adaptaban a la zona, generando interés entre productores por la rentabilidad esperada. “La esperanza está centrada en la fruticultura”, planteó, destacando que el programa beneficiará agricultores de distintas comunas.

El proyecto, ejecutado por INIA Quilamapu, trabaja con cerca de mil productores de 21 comunas e impulsa alternativas como macadamia, pistacho y calafate, además de líneas específicas para castaño marrón en precordillera y papaya en la zona costera. La estrategia considera no solo introducción de especies, sino también soporte técnico para asegurar productividad, sanidad y sostenibilidad, con un enfoque de transferencia para acelerar la adopción en campo.

Con un primer año ya evaluado, el programa se posiciona como una apuesta regional para ampliar la oferta exportable, reducir riesgos productivos y mejorar la resiliencia de la fruticultura frente a nuevas condiciones climáticas.

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